Luego de la captura de una banda de roba baterías por parte de la Policía Capitalina, en la colonia Reforma, vecinos de la Noria piden vigilancia en esa zona, tras vehículos cristaleados y medidores de agua robados.
La mañana del domingo, vecinos del barrio de la Noria se despertaron con la sorpresa que, personas hasta el momento desconocidas habían roto las ventanas de un automóvil, para robarlo.
Tras romper el cristal de la parte trasera del automóvil, los ladrones sustrajeron objetos de valor y se llevaron hasta la batería, mientras los vecinos dormían y los policías también, los primeros confiados que tenían vigilancia y los segundos confiados en que los vecinos harían su chamba.
A pesar que la corporación indicó la captura de una peligrosa banda de roba baterías en la colonia Reforma, según vecinos los cristaleros se mofan de la corporación policiacas y evidencian con hechos su inoperancia en el centro de la ciudad y les dejaron el automóvil cristaleado para que tomaran conocimiento, abundaron los vecinos de la zona.
El carro visitado por los amantes de lo ajeno era un Nissan Tsuru de color morado con rosa, de una empresa dedicada a la venta de cosméticos.
Los vecinos cansados de pedir ayuda y que nadie los escuche, indicaron que se trasladarían al palacio municipal para exigir el cese a los hechos violentos en esta zona.
A sabiendas de lo que ocurría en el barrio de la Noria y que la situación podía salirse de control, las autoridades municipales la madrugada de ayer enviaron a cinco elementos para resguardar la zona y supuestamente vigilarla, mismos que aseguran vecinos llegaron al barrio a las 3:00 horas.
Sin embargo, ayer en la mañana a pesar de la llegada de los cinco elementos para vigilar la zona, los vecinos se levantaron con una nueva sorpresa, ahora los ladrones habían robado dos medidores de agua, uno de ellos en la calle La Carbonera y otro más en la misma zona.
“Lo hacen de burla”, aseguraron los vecinos, porque como es posible que estando los policías cuidando ocurra esto.
Indicaron los vecinos que ya no pueden dormir tranquilos, pues ahora los delincuentes se burlan de la Policía y hacen sus fechorías ante sus narices, motivo por el que exigen se garantice la seguridad tanto en sus personas como de sus bienes, que es la labor fundamental de las autoridades.






































