Como una burla fue tomada por la ciudadanía que los detenidos, luego de la gresca en que se enfrascaron integrantes del Sindicato “Libertad” y de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), el pasado martes por la tarde, no llegaran ni siquiera a rendir su declaración preparatoria. Es decir, hubo al menos dos muertos y tres heridos, pero al parecer a nadie le fincarán responsabilidades, como suele acostumbrarse cuando la impunidad campea. Es impresionante el nivel de violencia y criminalidad que se ha incubado en los sindicatos que regentean el transporte concesionado, a menudo enfrentados entre sí y cuyos conatos de violencia no sólo ponen en riesgo sus propias vida sino la de transeúntes y ciudadanos comunes y corrientes. El enfrentamiento de que hablamos al principio se dio por la invasión de un terreno que “Libertad” ocupa como estacionamiento en los rumbos del Mercado de Abasto, el cual, por supuesto, tiene que se investigado por las autoridades municipales, pues no se sabe si le fue otorgado en usufructo o en donación. Hay que recordar que también la Confederación de Trabajadores de México (CTM), se apropió de manera ilegal de un predio similar en las riberas del Río Atoyac.
Sin embargo, lo que la ciudadanía de la capital demanda son acciones enérgicas que sancionen este tipo de prácticas violentas. No es admisible que los participantes en estos hechos hayan sido detenidos sin que se les finquen responsabilidades ni a ellos ni a sus dirigentes. No hay que olvidar que la mayoría son azuzados por éstos para enfrentarse con sus adversarios o enemigos. Para el ciudadano común debe darse un escarmiento a transportistas que hacen mal uso de las concesiones que les ha otorgado el gobierno. Por ello, no es mala idea que a los que instigan o alimentan la violencia les retiren las concesiones además de fincarles responsabilidades de tipo administrativo o penal. Oaxaca asemeja un pueblo sin ley, en donde todo mundo bloquea calles, carreteras u oficinas con absoluta impunidad, cuando se está violando el derecho de todos a circular libremente. Es asimismo intolerable que nadie rinda cuentas de sus acciones. CATEM, Libertad, CTM y demás no se rigen pon un estatuto de privilegios, sino por el mismo rasero de la ley. Urge pues que el ejecutivo estatal actúe sin miramientos ni compromisos.
Malas prácticas
Se está haciendo ya costumbre que en todos los actos que encabeza el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, los gobernadores que no pertenecen al partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) sean abucheados por la multitud e incluso no los dejan terminar el mensaje que han preparado. Esta acción –se ha comentado- es instrumentada con dolo y perversidad por los mismos dirigentes estatales del citado partido, para evidenciar o poner en ridículo a los mandatarios estatales. Ya lo vimos en Oaxaca durante la pasada visita presidencial, en donde el gobernador Alejandro Murat fue objeto de rechiflas e insultos, acciones que no sólo ponen en entredicho la investidura del mandatario, sino que abren la puerta para que el ejecutivo federal, ponga en acción sus dotes de convencimiento y salvación. Esta situación se puso sobre la mesa durante la celebración del 90º. Aniversario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pues de hecho, la mayoría de gobernadores emanados de dicho partido, han sido objeto de las vejaciones de las que hablamos. Lo preocupante de ello es que la ciudadanía puede enconarse aún más y que eventos como los que nos ocupan, terminen en zafarrancho.
El problema –así lo consideramos- debe llevarse al seno de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) y hacer un pronunciamiento, caso contrario, evitar que dicha situación siga trastocando el Pacto Federal. Los acontecimientos de Colima, hace sólo unos días, dejan entrever que la respuesta del gobernador fue la correcta, al rechazar estas prácticas que AMLO deja hacer y deja pasar. No hay que olvidar que el gobierno de la “Cuarta Transformación” apenas lleva tres meses al frente de la administración federal y en ese lapso se han cometido más desaciertos que acciones plausibles. Los ojos del mundo están en México a raíz de la mala calificación que le han puesto a la economía del país, las calificadoras internacionales, las mismas que con una facilidad inaudita son –valga la redundancia- descalificadas por personeros del gobierno federal e incluso legisladores que, de esa manera muestran su ignorancia supina respecto a cómo se mueve la economía a nivel global. Los gobernadores exhibidos a menudo con la rechifla y los insultos, deben unirse y tomar acciones enérgicas para hacerse respetar, no permitir que AMLO los trate como párvulos.

































