No obstante la buena disposición de la Fiscalía General del Estado, que encabeza Rubén Vasconcelos Méndez, de ir a fondo para castigar a los responsables de tantos crímenes cometidos en contra de mujeres, la acción de la justicia se ha visto limitada por las propias circunstancias. El número de mujeres asesinadas no tiene precedente. Y existe un catálogo de impunidad desde el gobierno pasado, cuando quedaron pendientes de resolver más de doscientos casos. Oaxaca se ha perfilado como una de las entidades del país en donde más crímenes se cometen en contra de mujeres. Lo peor de ello es que sólo un porcentaje mínimo de los asuntos se resuelve con sentencia. Hay casos patéticos en donde los responsables son liberados por los jueces, con una visión arcaica o corrupta de la justicia. Ya es común ver a madres de familia marchar por las calles de la ciudad y llegar al zócalo en busca de justicia para sus hijas o nietas. Se han dado casos en donde la misma familia persigue a los responsables materiales, hasta dar con ellos, haciendo prácticamente las funciones que les competen a los agentes investigadores.
El domingo pasado se celebró el “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres”, habida cuenta de que pese a los llamados de las autoridades ésta parece haberse exacerbado. En el mapa criminal que tanto preocupa a los oaxaqueños por la inseguridad que campea, la estadística muestra siempre la presencia de mujeres como víctimas. Es más, hasta menores de edad tenemos que contabilizar, lo cual indica la crueldad y la infamia con la que operan grupos criminales y feminicidas sin escrúpulos. Hasta el mismo gobernador Alejandro Murat han llegado las quejas de madres de familia que buscan el castigo a quienes han segado la vida de sus hijas. Lamentablemente uno de los factores que inciden en que dichos crímenes no se investiguen es, justamente, la pobreza presupuestal de la Fiscalía General del Estado, en donde –se dice- no hay ni siquiera para sacarle copias a los expedientes. Ante esta situación, la LXIV Legislatura, que ya tiene en sus manos el Presupuesto de Egresos de 2019, debe proceder a registrar la valoración de lo que implica que un área tan importante como es la citada Fiscalía, no tenga los elementos económicos necesarios para cumplir su cometido ante la sociedad.
Un viejo anhelo
El fin de semana pasado se llevó a cabo la consulta ciudadana sobre diez proyectos claves que pretende llevar a cabo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, entre ellos, el proyecto Transístmico, que es un viejo anhelo tanto de los istmeños como de los oaxaqueños en general. La participación en las urnas fue copiosa, dado que el principal promotor de la misma consulta fue el gobernador Alejandro Murat, además, por supuesto, del interés de los oaxaqueños de diversos estratos sociales con el añejo proyecto. En efecto, una revisión a la historia regional puede dar cuenta que el propósito de desarrollar una vía férrea rápida y moderna que acerque los puertos de Salina Cruz, Oaxaca y Coatzacoalcos, Veracruz, tiene ya más de un siglo. Estadistas visionarios como Porfirio Díaz promovieron el desarrollo de los ferrocarriles como una alternativa viable del progreso regional y nacional. Los ojos de los Estados Unidos de América sobre lo que se ha llamado “la cintura de México”, es decir, el Istmo de Tehuantepec, siempre han estado presentes. No es pues un artificio. Sin embargo, gobiernos van y gobiernos vienen sin que se haya concretado un proyecto viable y real.
Son varios los nombres que se le han dado al proyecto en el Istmo de Tehuantepec: Puente Multimodal Transístmico, Canal Interoceánico, Plan Alfa Omega, etc. Ninguno ha cuajado. Todos han sido sólo buenos propósitos. Sin embargo, tal parece que el momento histórico para echarlo andar está a tono con otros proyectos, como es el caso del famoso Tren Maya, que ha levantado opiniones diversas, pero que sería un pivote del desarrollo regional de estados como Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, además, por supuesto de los vecinos, Chiapas y Oaxaca. Existen pues expectativas favorables para llevar a cabo el proyecto transístmico que, obviamente, contaría con el apoyo presidencial para ponerlo en marcha. No hay que olvidar que no se trata de un plan descabellado, sino que existen las condiciones físicas, geográficas y de geopolítica para cumplir este viejo anhelo de los oaxaqueños. Tenemos un gran potencial que no hemos podido aprovechar. Esperemos pues que ahora sí y con el apoyo del gobierno federal que en unos días entra en funciones, nuestra rica región istmeña pueda despegar y convertirse, insistimos, en un verdadero pivote del desarrollo regional.



































