Entre canciones junto a los sepulcros, con la venta de antojitos y varios productos a las afueras del camposanto, pero con la intención de reencontrarse con los suyos, las familias abarrotaron este lunes el panteón General y el San Miguel en la ciudad de Oaxaca.
En el día de Fieles Difuntos, las familias acudieron nuevamente para llevar flores, para limpiar las tumbas y convivir con alimentos y algunas bebidas.
Los espacios, considerados para el descanso eterno, también volvieron a ser visitados por turistas, los que han hecho de estos sitios y las tradiciones un atractivo más para visitar o conocer, con los cuales tomarse fotografías o grabar videos para sus redes sociales.
Por la mañana, en torno al San Luis, el primer camposanto de la capital oaxaqueña, la verbena transcurría entre la venta de flores, de veladoras, de comida, juegos mecánicos y de tráfico.
El cruce de la calle del Refugio con La avenida Eduardo Vasconcelos exigía la presencia de elementos de vialidad que dirigían el tránsito para asegurar el paso de peatones y el respeto a los semáforos.
Afuera, la basura comenzaba a acumularse junto a los puestos que invadían las banquetas y la ciclovía. Adentro, en el panteón General y el San Miguel, la mayoría de las tumbas se llenaban poco a poco de flores de cempasúchil y borla. Aunque varias tumbas también permanecían olvidadas, en algunos casos porque los difuntos que perecieron en el siglo XIX o principios del XX probablemente ya no tenían quién los visitara. Así estaban, por ejemplo, los sepulcros de los personajes ilustres de Oaxaca.
Los nichos del San Miguel también mostraban escenas variadas, con fotografías y flores en varios y tantos más sin un solo rastro de visita.
El centro de la ciudad, con miles de turistas
Rostros pintados cual catrina garbancera, como la que José Guadalupe Posadas creó como la crítica a la sociedad, rondaban este lunes por las calles del centro histórico de Oaxaca.
Turistas extranjeros, principalmente, cubrían sus rostros del maquillaje y su andar recordaba la adecuación de un México para la película del agente 007. Aunque las y los visitantes nacionales tampoco se quedaban atrás con las caracterizaciones que muchas de las veces incluían textiles de imitación artesanal.
Las fiestas de estos días propiciaron que comercios y autoridad convirtieran el zócalo y sus alrededores en escenario lleno de calaveras, de flores de plástico o de otros materiales que imitaban al cempasúchil.
En el centro de la ciudad, varios negocios cerraron por este día, mientras en las calles y mercados había miles de visitantes con diademas y rostros pintados, con comparsas y otros festejos hechos para la ocasión.











































