En el poblado de San Andrés Mixquic, en la alcaldía la ciudad de México, la comunidad busca la manera de rescatar sus tradiciones y que “la alumbrada” no se convierta en un espectáculo para turistas. Mientras en Oaxaca EL IMPARCIAL logró cuantificar al menos una veintena de “agencias de viaje” o firmas que ofrecer un tour por panteones con veladas y cuyo costo oscila entre los mil 400 y más de 2 mil 200 pesos por persona.
En Janítzio, la emblemática isla del lago de Pátzcuaro, las autoridades del lugar han decidido cerrar su panteón a turistas que han convertido la velada del Día de Muertos en un espectáculo comercial y, esta vez, por el desplome de un talud.
Mientras en Oaxaca, con la complacencia de autoridades estatales y municipales se organizan “visitas” o “tours” sin control al menos para los tres principales panteones: el San Miguel, con el recorrido por nichos y Santa Cruz Xoxocotlán, donde alrededor de los panteones se colocan ofrendas, pero también puestos de ambulantes con ingestión de bebidas alcohólicas.
En el recorrido realizado por EL IMPARCIAL en la velada de Atzompa, los dolientes dieron cuenta de la falta de respeto por parte del turismo a sus tradiciones, con tránsito sobre las tumbas, ruido, interferencia en las ceremonias familiares, música y toma de fotos sin permiso y, sobre todo a menores, con el riesgo que ello representa.
En redes sociales se divulgaron decenas de visitas o tours a panteones. Un ejemplo el que partió el 31 de octubre del zócalo de la capital. Este fue anunciado como Tour de Muertos, con horario de partida a las 19:30 y regreso a las 0:00 horas.
El recorrido incluyó la visita “al campo de flores” en San Jacinto Amilpas, el traslado y visita al cementerio de San Jacinto Amilpas y la velada en Santa María Atzompa bajo una “experiencia segura y personalizada”. Al momento, ni la Secretaría de Turismo ni el gobierno de Oaxaca han señalado si este tipo de visitas cuentan con regulación o permisos.
Otro anuncio dio cuenta del Tour de Panteones para el 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre.
El 31 incluía las veladas en Atzompa y Xoxocotlán y la visita a la exposición de tapetes de arena en Xoxocotlán. El 2, la visita al panteón general y el 3 de noviembre un recorrido por el panteón de Teotitlán del Valle. “Incluían”, guía en español e inglés.
Otro más, partió a las 21 horas del 31 de octubre y regresó a las 2:00 horas del primero de noviembre. Aquí, además de las veladas en Xoxocotlán y Atzompa, se ofrecían “souvenir”, flor tradicional, tamales y mezcal.
Un reporte del canal internacional CNN publicado este 31 de octubre daba cuenta de la incomodidad de los deudos en Mixquic, “Martha, de 40 años, creció viendo turistas entre las tumbas. Desde niña, cada 2 de noviembre, acompañaba a su familia al panteón para visitar las tumbas de sus abuelos. Entre las lápidas iluminadas por las veladoras, se cruzaba con visitantes curiosos que caminaban de un lado a otro, mirando la celebración.
“De pronto, algo íntimo se vuelve —no quisiera decirlo así—, pero se vuelve espectáculo, ¿no? Y esto es algo íntimo, algo muy privado; es una comunión, una armonía que tenemos en cada tumba”, dice.
Otros más, son vendidos como “Noche de Almas” en los panteones de Oaxaca y ofrecen cena tradicional y kit de bienvenida, como parte del recorrido. Algunos otros aconsejaban reservar el lugar por 500 pesos y advierten de cupo limitado a un costo de mil 500 pesos por persona.
Pero la inconformidad por la comercialización de las tradiciones también ha llegado a redes sociales. Una usuaria escribió, respecto a la celebración en Atzompa. “Celulares apuntando a altares ajenos como si fueran escenografía, sin preguntar de quién es el difunto, la vela, el nombre en la cruz. La vela es una celebración solemne y comunitaria. Es un pueblo entero acompañando a sus difuntos. Lo que hoy vemos es otra cosa: el duelo convertido en contenido y la tradición convertida en espectáculo”, indicaba.






































