Luego de haber sido señalado de supuestamente utilizar inteligencia artificial (IA) para producir su novela, Donde el agua trabaja —ganadora del primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat—, el escritor peruano David Silva Rojas publicó un comunicado en su cuenta de Instagram en el que señaló: “Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla”.
En días recientes, el diario español El País aseguró que la obra del narrador había sido sometida al programa Pangram, que identifica el uso de IA. El resultado de su investigación, expusieron, arrojó que la novela estaba hecha 99 por ciento por esa herramienta.
Más tarde, la editorial mexicana Almadía dijo a sus lectores que la convocatoria del galardón estableció normas que prohibían el uso de IA. Además, explicaron que, al firmar el contrato, el autor declaró no haber utilizado la herramienta. “Durante la lectura de la novela, ni al jurado ni al equipo editorial nos pareció que se hubiera usado IA generativa”. Sin embargo, se comprometieron a realizar un nuevo análisis al volumen.
En su carta aclaratoria publicada el martes 27 de octubre, Silva Rojas detalló la procedencia de su novela: “surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a Ica (Perú) para trabajar en el sector agrícola. Mientras transcribía las entrevistas, comencé a escribir pequeños fragmentos en primera persona, reuniendo en una voz imaginada experiencias y sensaciones que me habían dejado aquellos testimonios”.
En un principio no pensó en una novela, según relató. No obstante, cuando se transformó en un proyecto literario, el autor realizó todo un esquema en el que estableció las directrices de la historia: el inicio, el conflicto principal y el desenlace. “Conservo versiones anteriores del manuscrito, mi cuaderno de notas y materiales relacionados con la investigación que dio origen a la novela. He estado reuniendo y organizando esa documentación para entregarla a la editorial Almadía y colaborar con la revisión anunciada”.
Respecto al uso de programas para detectar el uso de IA, el escritor señaló: “los resultados de una herramienta de detección, por elevados que sean sus porcentajes, no deberían tomarse como una prueba definitiva de cómo fue escrita una obra sin examinar otros elementos”.
Desde el 23 de octubre, Almadía indicó que mientras realizan su investigación todas las actividades relacionadas con la presentación del libro en España quedaban suspendidas. A su vez, David Silva reiteró su respeto al sello y a las escritoras que fungieron como jurado del premio que ganó (Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda). “Por ese mismo respeto, considero importante que la revisión se realice con cuidado y que sus conclusiones estén respaldadas por hechos”.









































