Después de ocho años recorriendo comunidades, parroquias y pueblos de la Costa oaxaqueña, monseñor Florencio Armando Colín Cruz se prepara para cerrar una etapa al frente de la Diócesis de Puerto Escondido.
El papa León XIV aceptó su renuncia al gobierno pastoral al haber cumplido 75 años de edad, como establece el derecho canónico. Mientras llega su sucesor, Colín Cruz permanecerá como administrador apostólico para garantizar una transición ordenada.
En conferencia de medios, el religioso informó que el nuevo obispo será monseñor Héctor López Alvarado, hasta hace poco obispo auxiliar de Guadalajara, cuya llegada a Puerto Escondido está prevista para los primeros días de diciembre.
Colín Cruz reconoció que dirigir esta diócesis representó un reto particular por su extensión territorial y por la diversidad cultural, lingüística y social de las comunidades que la integran.
Actualmente, la Diócesis de Puerto Escondido cuenta con 41 parroquias y tres rectorías, distribuidas en una amplia zona de la Costa oaxaqueña.
Pero entre las dificultades también quedan los recuerdos.
El obispo destacó especialmente la forma en que fue recibido por las familias costeñas durante sus recorridos pastorales: la hospitalidad de las comunidades, el compartir los alimentos y las costumbres de cada pueblo, así como la relación que sus habitantes mantienen con su entorno.
“Un pueblo muy hermoso, un pueblo que si lo convocas para un encuentro, asiste, un pueblo muy positivo que nosotros los sacerdotes, el obispo, debe ir acompañando, acompañando siempre para formar mejor para las conciencia de nuestro pueblo”, comentó el ahora Administrador apostólico.
Su paso por la diócesis también dejó cambios en su estructura. Durante sus ocho años de administración fueron ordenados 21 sacerdotes y siete diáconos, además de crearse 11 nuevas parroquias.
También se actualizaron documentos y procedimientos relacionados con los sacramentos ante Roma y continuaron las visitas pastorales y actividades litúrgicas, incluso después de las dificultades que representó la pandemia.
Ahora comienza la transición.
Colín Cruz continuará atendiendo los asuntos de la diócesis hasta la llegada de monseñor Héctor López Alvarado, a quien corresponderá iniciar una nueva etapa pastoral en una Iglesia marcada por la diversidad de los pueblos de la Costa.
Después de ocho años, Florencio Armando Colín Cruz se prepara para dejar el gobierno de la diócesis, pero también una historia construida entre parroquias, sacerdotes y comunidades que recorrió desde su llegada a Puerto Escondido.











































