La solidaridad que durante más de 15 años ha distinguido al Comedor Lilí de Oaxaca fue reconocida a nivel internacional con el “Premio Héroe de Todos los Días James E. MacLennan”, otorgado por la Asociación Internacional de Ex Alumnos de Viva la Gente (Up with People International Alumni Association).
El reconocimiento, que distingue a personas y grupos que brindan servicio a los demás con empatía, constancia y solidaridad, fue recibido en Limerick, Irlanda, por Doris Acevedo, hija de la fundadora del comedor, Alicia Lilia Porras Mazari, quien creó este espacio el 10 de noviembre de 2010.
Doris compartió la distinción con Carmen Galván Castro y Elena Sánchez Figueroa, con quienes desde la reapertura del Comedor Lilí coordina el trabajo de más de 200 voluntarios que, organizados en 31 equipos, hacen posible que cada mañana se sirvan desayunos gratuitos a personas en situación vulnerable.
La labor detrás de cada desayuno implica mucho más que preparar alimentos. Las coordinadoras organizan los equipos, mantienen comunicación con donadores y benefactores, realizan compras, llevan las cuentas, elaboran calendarios y resuelven los imprevistos que surgen diariamente para que a las 8:00 de la mañana todo esté listo.

Desde temprano llegan los voluntarios con ollas, jarras, cazuelas, platos, vasos, cubiertos y los alimentos que compartirán con los comensales. Entre guisos, bebidas calientes, pan, fruta, gelatinas y yogur, comienza una jornada que se ha convertido en un acto cotidiano de solidaridad.
De noviembre de 2010 a julio de 2026, en el Comedor Lilí se han servido 310 mil 180 desayunos, con un promedio actual de 100 personas beneficiadas diariamente.
Entre quienes acuden se encuentran adultos mayores, mujeres, niñas, niños y personas que viven distintas circunstancias de vulnerabilidad. Además de recibir alimentos, encuentran en este espacio un ambiente de convivencia y acompañamiento.
La organización también reconoce el trabajo de grupos como “Las Angelitas” y las capitanas del día, quienes apoyan a los diferentes equipos, mantienen el orden y participan directamente en el servicio.
El Comedor Lilí funciona principalmente gracias a la aportación de los propios voluntarios y al respaldo de benefactores, restaurantes, panaderías y otras empresas que contribuyen con recursos o alimentos.
Para quienes forman parte de este proyecto, el premio internacional representa un reconocimiento a una labor que se realiza día con día, pero también un compromiso para continuar sirviendo al prójimo y mantener visible un modelo de solidaridad que puede inspirar a otras comunidades.










































