Las separaciones de pareja podrían enfrentar una nueva disputa: ¿quién se queda con el perro o el gato y quién paga sus croquetas, consultas y medicamentos?
En la Ciudad de México avanza una propuesta que pretende modificar el Código Civil para establecer reglas sobre la manutención de los animales de compañía cuando sus cuidadores terminan una relación.
La iniciativa plantea que perros, gatos y otros animales considerados seres sintientes puedan ser incluidos en los convenios de divorcio y que un juez determine, cuando sea necesario, cómo deberán cubrirse sus gastos de alimentación, atención veterinaria, medicamentos y otros cuidados.
La discusión refleja una realidad cada vez más visible: para muchas parejas, los animales dejaron de ser considerados simples mascotas y forman parte de la estructura familiar.
LA PROPUESTA: CROQUETAS, VETERINARIO Y CUIDADOS TAMBIÉN SE REPARTIRÍAN
La iniciativa impulsada por la diputada de Movimiento Ciudadano Luisa Ledesma Alpízar busca establecer obligaciones concretas para quienes hayan compartido la responsabilidad de cuidar a un animal.
El planteamiento no se limita a los matrimonios. También contempla a parejas en concubinato y otras relaciones de convivencia en las que ambas personas hayan participado en la crianza y cuidado del animal.
Entre los gastos que podrían formar parte de una eventual pensión se encuentran:
- Alimentación.
- Atención veterinaria.
- Medicamentos.
- Rehabilitación.
- Otros cuidados indispensables para garantizar el bienestar del animal.
Pero la propuesta va más allá del dinero: también pretende reconocer el trabajo y el tiempo de la persona que permanezca a cargo del animal.
NO SOLO QUIEREN DINERO: TAMBIÉN RECONOCERÍAN QUIÉN SE QUEDA A CARGO
Uno de los elementos más relevantes de la reforma es que el cuidado cotidiano tendría valor dentro de una eventual decisión judicial.
Es decir, no solamente se tomaría en cuenta cuánto dinero aporta cada integrante de la pareja, sino también quién alimenta, lleva al veterinario, acompaña y se hace cargo diariamente del animal.
La propuesta contempla además medidas provisionales para proteger al ser sintiente desde el inicio del procedimiento y mecanismos para modificar o exigir el cumplimiento de las obligaciones establecidas.
La intención es evitar que, en medio de una separación conflictiva, el animal termine abandonado o sin recursos para recibir atención.
EL CASO DE LUCAS PUSO EL TEMA SOBRE LA MESA
La propuesta llega después de que un caso judicial protagonizado por Lucas, un perro husky, estableciera que las dos personas que habían compartido su cuidado debían continuar contribuyendo a su manutención incluso después de terminar su relación.
La resolución contempló una pensión mensual y la participación proporcional en gastos veterinarios.
Ese antecedente muestra que el conflicto sobre quién debe mantener a un animal después de una separación ya no es únicamente una discusión familiar: puede convertirse en un asunto con consecuencias jurídicas.
“LOS SERES SINTIENTES NO PUEDEN CONVERTIRSE EN LAS VÍCTIMAS INVISIBLES”
La promotora de la iniciativa ha defendido que una separación no debe significar el abandono de los animales que dependían de ambos integrantes de la pareja.
“Cuando una pareja termina, la vida de un ser sintiente continúa. Los seres sintientes no pueden convertirse en las víctimas invisibles de una separación”, sostuvo Ledesma Alpízar.
La legisladora también destacó el avance jurídico que representa colocar el bienestar animal como un principio que debe orientar las decisiones relacionadas con su cuidado.
“Hoy dimos un paso más para que los animales sean reconocidos en la ley como lo que son: seres sintientes. El ‘Interés Superior de los Seres Sintientes’ no es una frase, es un principio que pone el bienestar y el cuidado en el centro de nuestras decisiones”, afirmó.
La frase resume el argumento central de la propuesta: aunque una relación termine, las necesidades del animal permanecen.
El planteamiento busca que esa responsabilidad deje de depender exclusivamente de acuerdos privados o de la voluntad de quien decida quedarse con la mascota.
¿Y QUIÉN DECIDIRÁ CON QUIÉN SE QUEDA EL ANIMAL?
Uno de los puntos que inevitablemente abre esta discusión es la llamada “custodia” de los animales de compañía.
La propuesta pretende que las decisiones se tomen bajo el principio del interés superior de los seres sintientes. De modo que se priorice la alternativa que represente mejores condiciones para su bienestar.
Esto podría obligar a valorar factores como quién puede garantizar su cuidado, quién ha estado a cargo de él y qué condiciones ofrece cada persona.
La discusión, por tanto, no se reduciría a determinar quién “se queda con el perro”, sino también quién puede garantizarle una vida adecuada y quién debe asumir los costos de mantenerlo.
LA REFORMA APENAS COMIENZA SU CAMINO
La iniciativa fue turnada a la Comisión de Bienestar Animal del Congreso capitalino para su análisis y eventual dictaminación.
Por ahora, se trata de una propuesta y no de una obligación general ya vigente. Su contenido todavía tendrá que ser discutido por las comisiones legislativas y, en su caso, avanzar en el proceso correspondiente.
Sin embargo, el debate ya plantea una pregunta que cada vez resulta menos anecdótica: cuando una pareja se separa, ¿el amor por el “perrhijo” también debería convertirse en una responsabilidad legal?
La respuesta podría comenzar a definirse en el Congreso de la Ciudad de México.











































