La espiral de sangre y plomo que persiguió durante años a una conocida familia juchiteca cobró su última factura. Durante las primeras horas del viernes 19 de junio, sujetos fuertemente armados privaron de la vida a balazos a quien fue identificado de manera preliminar como Justo Aníbal, el menor de tres hermanos cuyos nombres quedaron registrados de forma recurrente en los expedientes de las corporaciones policiacas de la región.
El hallazgo del cadáver se derivó de una llamada anónima efectuada a las líneas de emergencia. El reporte ciudadano alertó a las fuerzas de seguridad sobre la presencia de un cuerpo inerte y ensangrentado a un costado de un camino de terracería, justamente en las inmediaciones donde concluye la colonia Los Huanacaxtles, una zona caracterizada por su escaso alumbrado y nula vigilancia.
LLUVIA DE PLOMO EN EL CAMINO
Al sitio de los hechos se movilizaron de manera inmediata elementos de la Policía Municipal y de la Policía Estatal. Al arribar al punto señalado por los denunciantes, los uniformados confirmaron la presencia de un hombre tirado sobre el terreno de maleza, boca arriba, el cual presentaba múltiples impactos de proyectil de arma de fuego de grueso calibre distribuidos en la cabeza y el torso.
Los oficiales procedieron a realizar el acordonamiento reglamentario de la escena del crimen con cinta plástica amarilla para preservar los indicios balísticos. Minutos más tarde, trascendió que el hoy occiso era vecino de la colonia 10 de Abril y respondía al nombre de Justo Aníbal, un joven que, de acuerdo con fuentes ministeriales, contaba con un robusto historial de detenciones y registros relacionados con diversos delitos de alto impacto.
EL TRÁGICO HISTORIAL DE LOS TRES HERMANOS
Agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y peritos forenses de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) llegaron al paraje para realizar el procesamiento de la escena y ordenar el levantamiento del cadáver. Con este homicidio, se cierra un trágico y violento ciclo familiar en el Istmo de Tehuantepec, ya que Justo Aníbal era el último sobreviviente de tres hermanos que perdieron la vida de forma idéntica con el paso de los años.
La genealogía criminal de la familia se remonta a unos cinco años atrás, cuando el hermano mayor, conocido públicamente en el mundo del hampa como el “Niño Sicario”, fue ejecutado a balazos en las calles de la Octava Sección Cheguigo; en esa ocasión, familiares impidieron la intervención de las autoridades y retiraron el cuerpo por la fuerza. Tiempo después, el segundo hermano fue interceptado y acribillado en el vecino municipio de Santo Domingo Tehuantepec. Con la ejecución de Justo Aníbal, las tres vidas de estos consanguíneos han sido truncadas por el fuego cruzado del crimen organizado.






































