El arranque del sistema de transporte BinniBus en Oaxaca continúa acumulando cuestionamientos. Luego de que el gobierno estatal diera marcha atrás en la solicitud de datos personales para tramitar las tarjetas, ahora el debate gira en torno al costo real de estos plásticos y la diferencia entre su adquisición con recursos públicos y su precio de venta.
El 26 de agosto de 2025 se dio a conocer el fallo de una licitación pública para la compra de 250 mil tarjetas.
EL DOCUMENTO OFICIAL Y LA ADJUDICACIÓN
En la notificación de fallo de la Licitación Pública Nacional LPN-SA-ST-0031-08/2025 se establece que la empresa Cosmocolor, S.A. de C.V. fue la ganadora del proceso.
El documento precisa: “determinando procedente declarar ganador a la persona moral denominada Cosmocolor, S.A. de C.V., quién ofertó la partida única, por un monto total de $7,598,000.00 (Siete millones quinientos noventa y ocho mil pesos 00/100 M.N.)”.
Asimismo, se detalla que la adquisición corresponde a 250 mil tarjetas MiFare DesFire EV2 2K, destinadas a la operación del sistema de transporte metropolitano.
Este monto coloca el costo unitario de cada tarjeta en aproximadamente 30.39 pesos, considerando el total de la inversión pública.
DEL COSTO REAL AL PRECIO AL USUARIO
Días después, durante el anuncio oficial del sistema, se informó que cada tarjeta tendría un precio de 50 pesos para el usuario final. La justificación ofrecida fue que el monto incluye dicho saldo disponible para el uso del transporte.
Sin embargo, el diferencial entre el costo de compra y el precio de venta —cercano a los 20 pesos por unidad— generó sospechas y cuestionamientos sobre el destino de ese margen.
MARGEN FINANCIERO Y DUDAS SOBRE SU DESTINO
El análisis aritmético del caso ha sido uno de los puntos más discutidos. La diferencia de aproximadamente 19.61 pesos por tarjeta, multiplicada por las 250 mil unidades adquiridas, arroja una cifra cercana a 4.9 millones de pesos.
Hasta ahora, no se ha presentado un desglose oficial detallado que explique con precisión cómo se integra el precio final al usuario ni el destino de los recursos generados por esta diferencia.
SEÑALAMIENTOS Y RIESGOS DE OPACIDAD
La atención ciudadana se desplaza hacia la estructura financiera del proyecto. Especialistas advierten que, tratándose de un sistema de transporte público financiado con recursos estatales, cualquier margen generado debería contar con reglas claras de reinversión o destino.
El documento oficial también señala que “la formalización del documento contractual… se realizará a través del Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano CityBus Oaxaca”, lo que vincula directamente la operación con instancias gubernamentales.
La suma de decisiones cuestionadas —desde los requisitos iniciales hasta el esquema de costos— ha colocado al BinniBus bajo una creciente presión pública, más allá del servicio que brinda. La falta de claridad en la comunicación oficial y la aparición de documentos en redes sociales han contribuido a una percepción de opacidad.









































