Una tarde que transcurría en aparente calma se transformó en un escenario de guerra el jueves 12 de marzo. Alrededor de las 16:00 horas, la prolongación Morelos, justo frente al acceso del CBTis 205 en la colonia Infonavit Zapandú, se tiñó de sangre tras la ejecución a quemarropa de un joven mototaxista, en un ataque que dejó en evidencia la vulnerabilidad de los espacios educativos ante la delincuencia organizada.
LA EJECUCIÓN: UN ATAQUE DIRECTO
Según versiones de testigos que se encontraban en la zona, el joven identificado como David Jiménez Vicente, de 19 años y conocido bajo el alias de “El Xolo”, se encontraba estacionado en su unidad de motor cuando fue sorprendido por sujetos armados. Sin darle oportunidad de reacción, los agresores abrieron fuego de manera indiscriminada.
El estruendo de las detonaciones provocó que estudiantes y vecinos buscaran refugio inmediato. David cayó pesadamente sobre el asfalto, mientras los sicarios, tras asegurar su objetivo con disparos de gracia, emprendieron la huida a toda velocidad con rumbo desconocido, perdiéndose entre las calles de la Séptima Sección.
PARAMÉDICOS Y AUTORIDADES ATIENEN EMERGENCIA

Tras el reporte desesperado a los servicios de emergencia, elementos de la Policía Municipal arribaron como primeros respondientes para acordonar el área. Minutos después, una unidad de rescate y paramédicos locales se abrieron paso entre la multitud.
A pesar de la rapidez de la intervención, los socorristas, tras aplicar los protocolos de reanimación y toma de signos vitales, confirmaron que el joven ya no presentaba signos vitales. Los impactos de proyectil de arma de fuego en el tórax y la cabeza habrían causado una muerte. Ante la confirmación del deceso, el cuerpo fue cubierto con una sábana blanca, delimitando la zona para el trabajo pericial.
DOLOR FAMILIAR
La escena se tornó aún más desgarradora con la llegada de los familiares. Una mujer de aproximadamente 55 años rompió en llanto al reconocer el cuerpo de su hijo. Ante los oficiales de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), la madre relató que David vivía en la avenida Insurgentes y que, en constantes ocasiones, ella le había implorado que abandonara las “malas compañías” y a personas de dudosa reputación con las que solía reunirse, presintiendo un desenlace trágico que finalmente ocurrió.
EL ISTMO BAJO EL ASEDIO DEL CRIMEN
Este asesinato no es un hecho aislado, sino que se suma a la espiral de violencia que asfixia a Juchitán. Apenas el miércoles 11 de marzo, la ciudad fue testigo de dos ejecuciones: la de una joven de tan solo 19 años y la de un trabajador de la construcción. En menos de 48 horas, tres vidas han sido segadas por proyectiles de fuego, dejando a la población en un estado de indefensión y exigiendo una respuesta contundente de las fuerzas federales y estatales ante la evidente inoperancia de los operativos locales.







































