En la localidad de San Isidro, Vista Hermosa, perteneciente al municipio de Santa Cruz Nundaco, la zona escolar 111, con sede en San Lucas Yosonicaje, Santa María Yucuhiti, realizó un encuentro pedagógico, cultural y deportivo como parte de la conmemoración por los 30 años del Movimiento Pedagógico Comunitario.
Dámaso Antonio López, supervisor de la zona escolar, informó que en estas actividades participaron más de 16 instituciones educativas provenientes de municipios como Tlaxiaco, Santa María Yucuhiti, Santa Cruz Nundaco y Santiago Yosondúa, entre otros.
Detalló que el encuentro se llevó a cabo los días 5 y 6 de marzo en la comunidad de San Isidro, con una serie de actividades que incluyeron una calenda, presentaciones culturales como la compartanza y diversos encuentros deportivos entre las escuelas participantes.
El supervisor explicó que durante estos 30 años de trabajo pedagógico, el Movimiento Educativo Comunitario ha apostado por fortalecer la lengua originaria de los pueblos, la vida comunal, así como las costumbres y tradiciones, destacando que en esta edición se pone especial atención en el tema de la alimentación.
Agregó que estas acciones fortalecen la colaboración entre maestros, padres de familia, autoridades y la comunidad, con el objetivo de impulsar la educación desde la identidad y la comunalidad de los pueblos.
Por su parte, Martín Victoria, agente municipal de San Isidro, dio la bienvenida a las más de 16 escuelas participantes, así como a representantes de la jefatura de zona 21 y a las y los docentes que impulsan la educación y la preservación de las tradiciones de los pueblos originarios.
En tanto, Juan López García, representante de la unidad delegacional del IEEPO en Tlaxiaco, explicó que a través de estas actividades se brinda acompañamiento y apoyo a las iniciativas educativas de los docentes, destacando la importancia de fortalecer la lengua materna entre las nuevas generaciones.
Finalmente, el profesor de primaria Miguel Ángel España señaló que realizar este tipo de encuentros significa reconocer el trabajo que se construye en las aulas junto con los estudiantes y padres de familia.
“Ver a los niños hablar su lengua materna es un orgullo y una enorme satisfacción, escucharlos pronunciar con facilidad la lengua de sus abuelos, ya sea en canciones o cuentos”, expresó.










































