Foro devenido protestas
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Opinión

Editorial

Foro devenido protestas

 

Resulta paradójico que una vez pasada la elección del primero de julio, en donde se tuvo un triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente electo de México, de senadores y diputados federales y locales, bajo el color del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), quienes presuntamente se volcaron a favor de aquellos que fueron candidatos y partido, hoy sean los que con mayor fuerza cuestionen y protesten. Esta observación no es nada fortuita. El sábado 6 de octubre, en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO), se llevó a cabo el Foro por la Pacificación y la Reconciliación, encabezada por el equipo de transición de AMLO. Ahí estuvo quien se perfila como titular del área que habrá de sustituir a la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), Adelfo Regino Montes. Éste insistió en que la justicia no ha llegado a los pueblos indígenas, para después enfrascarse en el chateo de su teléfono celular, en tanto que afuera se escuchaba la protesta de diversas organizaciones sociales, como el Frente Popular Revolucionario (FPR), la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL), el Frente Amplio de Lucha Popular (FALP) y el Movimiento de Unificación y la Lucha Triqui (MULT), entre otros.

A ciencia cierta se desconoce si fueron excluidos de dicha consulta o más bien los batearon por no tener nada qué aportar, habida cuenta de que se trata, al menos de uno o dos, grupos beligerantes y conflictivos. Lo cierto es que el ruido de las consignas acompañó prácticamente todo el foro, sin que hubiera alguien que escuchara los motivos de la protesta. Desde hace tiempo hemos tenido la idea de que Oaxaca se cocina aparte en lo que se refiere a acuerdos y conciliación. La multitud de organizaciones sociales, que alguien estima en cerca de 450; la diversidad de demandas, las mismas que no obstante se reducen a una básica: dinero público, ha hecho que las mismas sean constantemente descalificadas por la misma sociedad. Y no es fortuito que su sola presencia despierte entre los oaxaqueños encono y resentimiento: hay que ver cómo viven y viajan los dirigentes para darse cuenta que la famosa lucha social es una farsa. Es paradójico pues que antes de iniciar el llamado gobierno de la “cuarta transformación”, sus aliados de hace un par de meses, ya se asuman excluidos y marginados.

STEUABJO: Burda manipulación

En la década de los setentas, al menos cuatro universidades públicas del país estaban en crisis. La cercanía del movimiento estudiantil de 1968, las mantenía con una inédita agitación política en detrimento de la formación académica. Se trataba de las universidades de Sinaloa, Guerrero, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO). A trancas y barrancas al menos las tres primeras encontraron soluciones a sus problemas, excepto la nuestra, que se enfrascó en una guerra sin cuartel, en el que participaron hasta grupos en la clandestinidad, dispuesto a hacer de la universidad un campo de adiestramiento y enajenación ideológica. Ese capítulo se cerró en 1977, luego de que se soltaron los demonios con la caída del ex gobernador Manuel Zárate Aquino. Un caso emblemático fue la BUAP, que de conflictiva se convirtió en una de las universidades más progresistas del país e incluso hoy mismo es un ejemplo. Sin embargo la pregunta es: ¿qué pasó con la UABJO, que pese a los buenos propósitos del actual rector no ha podido salir del marasmo? Es simple. Los grupos de poder, caciques, porros y sindicatos de apoderaron de la institución, movidos a veces por intereses políticos, de partidos y del mismo gobierno.

Uno de los ejes de esa descomposición fue, justamente, el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad (STEUABJO) que, desde los tiempos en que lo manejaba Rafael Gasga Iturribarría, conocido con el mote de “El Camello” se distinguió por su postura de pseudo izquierda y de beligerancia. Y desde hace más de cuatro décadas sigue perviviendo como parásito de la universidad, exigiendo cada vez más prebendas y canonjías. Hoy, sin embargo, su dirigente se ha prestado al juego perverso de quienes buscan de nueva cuenta apropiarse del magro presupuesto universitario, para hacer y deshacer a su antojo. Resulta contra natura que haya en la institución especímenes que sobreviven del erario universitario desde 1975 o antes, a la fecha. En la movilización de esta semana, el STEUABJO ha exhibido no sólo su indolencia y manipulación, sino algo más: se trata de uno de los gremios que más exigen sin la obligada reciprocidad. Es un remanente de los peores vicios que se han incubado en nuestra Máxima Casa de Estudios. He ahí el por qué sus movilizaciones, en las que para entregar su pliego petitorio, algo simple y llano, tienen que usar el chantaje burdo y ruin.