Juchitán, sin remedio |
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Opinión

Escaparate Político

Juchitán, sin remedio

 

Esta expresión no es casual. Significa realidad ineludible de un municipio sumido, tristemente, en la ingobernabilidad, la corrupción de sus autoridades municipales y la violencia. Tiene primacías fenomenales: la corrupción de sus sucesivas autoridades municipales; los bloqueos de carreteras (en un solo día hubo nueve, hace dos semanas), el ritmo de la violencia es de dos asaltos y una ejecución por día.

Qué decir de los atracos a comercios, son el pan de cada día. Han puesto de moda ya no el simple saqueo de cajas bancarias, ahora las arrancan y se las llevan. Los gobiernos federal, estatal y municipal, anunciaron hace dos meses una batida frontal contra la delincuencia en esa región. Cuando el Ejército y la Marina confirmó que las autoridades municipales con sus policías eran parte de la delincuencia, pintaron su raya ¿a qué o a quién culpar?

 

Ingobernable

La inmensa mayoría de los juchitecos, francamente aterrados, han salido de su querida tierra o están a punto de hacerlo. Muchos coinciden en que tal descomposición social se debe a la voracidad política de los dirigentes históricos de la Cocei. Esta es una organización que incursionó hace más de 40 años en el poder al llevar a la presidencia municipal al veterano “Polín” Leopoldo de Gyves. Era presidente de la República Carlos Salinas de Gortari y gobernador Heladio Ramírez López, cuando la Cocei instauró en Juchitán el primer “ayuntamiento popular” con “polín” como presidente. Desde entonces se mantienen en el poder en base a huelgas, bloqueos y una serie de acciones criminales. Ahora la Cocei se ha fragmentado, son “Coseis”, dicen. Sus jefes de tribu actúan como capos. Todos tienen escoltas con hombres armados, operan grupos de mototaxistas, ruleteros y hasta narcomenudistas. Sus grupos de choque son centroamericanos de la temible mara salvatrucha a los que han arraigado en terrenos invadidos y luego “legalizados” por legisladores coceistas. Vale insistir en la pregunta: ¿Juchitán no tiene remedio?

(Des) gobernado desde hace unos 40 años por militantes de la vetusta Coalición obrera campesina estudiantil del Istmo (Cocei), Juchitán parece hundirse cada día más en la ingobernabilidad. Salvo algunos trienios en que han alternado con Ayuntamientos presididos por el PRI, los coceistas se han mantenido, siempre, el poder. Presidencia municipal, diputaciones locales y federales y el patriarca Héctor Sánchez hasta fue Senador. Son los que cargarán el estigma histórico de hundir a este municipio, prácticamente en la ingobernabilidad y el saqueo.

Un grupo de asesores de Alberto Reyna cuando fue edil, están involucrados en un multimillonario fraude a damnificados del temblor del año pasado.

La aún presidenta municipal Gloria Sánchez, está acusada por miembros de su propio Cabildo, de haberse apropiado de 80 millones de pesos que debieron haber ingresado al Ayuntamiento por el pago de uso de suelo de las empresas eólicas.

 

No es Nicaragua, pero…

La siempre valiente reportera Lupita Ríos, publicó hace unos días un formidable trabajo periodístico que me permito -con su venia- compartir con mis lectores. Lo hago porque son evidencias de la tragedia juchiteca.

No hay policías. No hay autoridad ni municipal, ni estatal ni federal. Hay asaltos a transeúntes y dos asesinatos hoy.

En los centros comerciales escasean los abarrotes, pronto no se podrán conseguir verduras y frutas en el mercado. Los estudiantes de algunas secundarias y preparatorias no están yendo a la escuela por “seguridad”.

Ayer un alumno universitario fue asaltado en la carretera; los chicos se organizan para circular en grupos y no en solitario.

Algunos mototaxistas que son los mismos que bloquean, están cobrando tres veces el precio de un servicio por uno o dos kilómetros.

No…no es Nicaragua, ni Venezuela. Es Juchitán. La segunda ciudad más grande e importante del Estado de Oaxaca en el Istmo de Tehuantepec; región que históricamente han ambicionado controlar norteamericanos, franceses, españoles y que hoy es tierra de nadie.

Aquí, en este municipio donde miles de hectáreas están manejadas por empresas eólicas extranjeras para generar energía con el viento, en esta franja de tierra de la cultura binnizaa (zapoteca), imperan el desorden y el caos, la impunidad y la corrupción y campea el crimen organizado que controla la migración de centroamericanos y las drogas; aquí donde los maras aprendieron a hablar zapoteco y algunas centroamericanas formaron hogares y hoy tienen hijos, aquí donde las fastuosas fiestas llamadas Velas derivaron en escenarios para el lucimiento de los políticos aspirantes a algún cargo de elección popular y se pervirtieron las costumbres; en esta franja angosta de México tan codiciada, al parecer ni el ejército ni la Marina saben lo que ocurre. El gobierno estatal o federal menos. (mañana continuamos)

 

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