La memoria histórica y la identidad cultural |
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Opinión

Toltecáyotl

La memoria histórica y la identidad cultural

 

El problema histórico de los hijos de la Civilización del Anáhuac, es que nos han hecho perder la memoria histórica y la identidad cultural ancestral. Durante siglos, hemos vivido ajenos a la esencia de nosotros mismos, en el plano consiente.

Desconocemos la filosofía que inspiró el desarrollo humano de nuestros antepasados durante más de nueve mil años. La memoria histórica es fundamental, porque, una persona, una familia y un pueblo, son lo que recuerdan de sí mismos. Perdidos en este, “laberinto de la desolación, de ser extranjeros incultos en nuestra propia tierra”, ajenos a nosotros mismos, amnésicos, catatónicos.

En efecto, los mal llamados “mexicanos”, porque no todos somos mexicas. Ya que existen 68 culturas ancestrales, sobrevivientes al holocausto, así como mestizos, afromestizos y criollos, de muchas partes del mundo. Compartimos la esencia y la raíz filosófica-cultural, milenaria, de manera inconsciente. Todos, somos hijos de los hijos de una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad y con un origen autónomo. Nosotros creemos que alcanzó uno de los niveles más altos, en la historia de la humanidad, en cuanto a la calidad de vida para todo el pueblo.

Tenemos una historia de desarrollo humano de diez mil años, desde la invención de la agricultura y la sedentarización, hasta el inicio de la invasión europea. Un periodo formativo de aproximadamente ocho mil años, en el que se crearon las bases de la pirámide de desarrollo humano tolteca, con la que se pudo concretar la plenitud integral del periodo Clásico.

En este periodo se crearon los conocimientos para poder llegar a la cúspide de la plenitud humana, al percibir el mundo y su cuerpo, como energía, y con esta percepción, lograron manejar el cuerpo energético al igual que el cuerpo físico, llegando a espacios y percepciones, inimaginables para la visión occidental. El campo del mundo energético fue su máximo logro.

Sin embargo, como todo en el universo es cíclico, la sabiduría tolteca, conocida como Toltecáyotl, llegó a su periodo de oscuridad y se encubrió en “la noche de los tiempos”. Con la profecía de su cíclico regreso.

El siguiente periodo, definido por los expertos, se conoce como periodo Postclásico o de la decadencia, en el cual se trastocó y deformó la sabiduría ancestral. Al desaparecer, misteriosamente de la faz de la tierra los venerables maestros de la Toltecáyotl. El conocimiento empezó a ser utilizado por algunos pueblos de manera pragmática, especialmente en el ejercicio del poder sobre otros pueblos. Los mexicas fueron el pueblo que transformó la Toltecáyotl de carácter espiritual, en lo que se conoce como la Mexicayotl, que es una ideología y religión, que, tomado las bases ancestrales de la sabiduría espiritual, buscó el poder con una sabiduría basada en el poder militar, a través de la voluntad de poder y la guerra material, como ideología de Estado.

El poder de la Mexicayotl tuvo un tiempo y un espacio muy limitado. Inicio en 1440, cuando Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel, tomaron el control de la Triple Alianza, y culminó en 1521, con la caída de Tenochtitlán. Su espacio fue solo la parte del Altiplano Central, con la excepción de algunos Señoríos independientes como Tlaxcala, Xochimilco y Cholula, por citar solo tres.

El inicio de la pérdida de la memoria histórica, comienza justamente con las trasgresiones que hicieron los mexicas a la Toltecáyotl. Se cambió una visión del mundo y la vida milenaria basada en la espiritualidad, por una nueva interpretación materialista, basada en la voluntad de poder, la guerra y el comercio. Este cambio, traerá consecuencias funestas, ya que la invasión española se fundamentará con la mentira de que Hernán Cortés era el enviado del mítico Quetzalcóatl. El año de 1519 era, causalmente, el año de la profecía del retorno de Quetzalcóatl, que en el calendario anahuaca se repetía cada 52 años.

Los pueblos y culturas que cambiaron la visión espiritual, representada por Quetzalcóatl, por la visión materialista del mundo y la vida, representado por Huitzilopochtli, cambiarán con mayor facilidad a la visión hispanista y la religión católica.

A partir de febrero de 1519, en el Anáhuac se creará un enfrentamiento de hermanos. Los que uniéndose a Cortés y asumiendo como verdades, las mentiras de qué el rey de España era Quetzalcóatl, que la verdadera religión no era Huitzilopochtli, sino la religión católica, representarán la Modernidad. Y los que mantendrán, en permanente resistencia la milenaria religión, cultura y filosofía, luchando primero en contra de Cortés y sus aliados, después con los misioneros, encomenderos, Capitanes Generales y virreyes.

Malinche, Xicomecóatl e Ixtlilxóchitl, representan la Modernidad. Gonzalo Guerrero, Xicoténcatl y Cuitláhuac, representan la tradición. El ser moderno implica tratar de ser como el invasor, lo que lleva a jugar el papel de “conquistado-conquistador y colonizado colonizador”. El ser tradicional implica mantener las formas milenarias de vida, los valores y principios ancestrales. El ser moderno implica estar con el Estado, la ley, el poder y estar al servicio de los intereses de los colonizadores y necolonizadores. El ser tradicional implica estar con la comunidad, preservar en la vida cotidiana los saberes ancestrales, los valores, principios, los usos y costumbres. Descolonizar es dignificar. Viste www.toltecayotl.org