Alertan de serios efectos por el abuso sexual infantil
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Alertan de serios efectos por el abuso sexual infantil

Para la pedagoga Leticia García Ojeda, los efectos del abuso sexual infantil no solo van desde los retrasos en el desarrollo, las alteraciones de sueño y el aislamiento social, sino hasta los embarazos, enfermedades de transmisión sexual y consumo de tóxicos en las víctimas.

Alertan de serios efectos por el abuso sexual infantil | El Imparcial de Oaxaca

Para la pedagoga Leticia García Ojeda, los efectos del abuso sexual infantil no solo van desde los retrasos en el desarrollo, las alteraciones de sueño y el aislamiento social, sino hasta los embarazos, enfermedades de transmisión sexual y consumo de tóxicos en las víctimas.

Durante el taller que la especialista realizó para la Prevención y detección del abuso sexual infantil, se abordó la importancia de mantener comunicación y atención constante con los y las menores de edad, así como su pronta actuación.

En las instalaciones de la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca, García Ojeda, con estudios y experiencia en violencia, atención presencial de primer contacto a mujeres, niñas y adolescentes, víctimas de violencia de género, explicó a los asistentes la dinámica de ocurrencia del abuso sexual infantil, que es cuando el agresor se encuentra con una niña o niño desorientado, al que le ponen poca atención, que requiere que lo miren o que pasen tiempo de calidad con él o ella.

De manera frecuente, dijo, “el agresor se siente identificado con la o el menor agredido, porque se ve reflejado en su pasado”, expuso.

Al explicar las diferentes fases que encuentran en el abuso sexual infantil, señaló que en la fase de seducción, el agresor utiliza la manipulación: hace creer a la niña o niño que lo que le propone es divertido o aceptado, le ofrece recompensas y le presenta la relación como divertida y atractiva.

Después llega la fase de la interacción sexual, que es el momento en el que el agresor somete al menor para mantener con él contactos sexuales, que van desde los tocamientos en las zonas erógenas del niño o la niña, hasta el intento o consumación de la cópula. Puede darse de manera progresiva y el menor puede comenzar a manifestar síntomas físicos o emocionales. En esta fase, precisó la especialista, puede haber o no contacto físico.

En la fase del secreto, explicó que para satisfacerse el agresor, necesita que la situación de abuso continúe y persuade mediante amenazas a su víctima para que guarde el secreto, o bien, le presenta éste último como atractivo y así pueda mantener la figura de poder, al mismo tiempo de pedir que no comunique a alguna persona el hecho cometido.

En la fase de descubrimiento, ésta puede ser accidental (flagrancia) o por revelación del niño o la niña por medio de un dibujo, verbalmente o a través del juego. Así también, puede descubrirse por alteraciones psicosomáticas y de conducta (el menor puede comerse las uñas, orinarse, miedo, desconfianza).

Detalló que cuando se encuentra un caso de abuso sexual infantil con violencia extrema, las fases cambian; en éste, se da primero la fase de seducción y se va directo a los genitales, sometiendo a la víctima a la violencia extrema.

En estos casos, la fase de secreto se da pero bajo amenaza de muerte y el caso suele descubrirse por medio de lesiones genitales y /o extra genitales.

 

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