Señalan al Río Salado como un afluente de aguas residuales
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Señalan al Río Salado como un afluente de aguas residuales

Las demandas de los campesinos no han sido escuchadas y la contaminación continúa.

Señalan al Río Salado como un afluente de aguas residuales | El Imparcial de Oaxaca
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Han pasado 54 años desde que los campesinos y comerciantes de la Fernando Gómez Sandoval, El Rosario, Campo Chico y la Mojonera, denunciaron por primera vez la contaminación del Río Salado, pero a la fecha sus demandas no han sido atendidas y el daño ambiental continúa creciendo de manera alarmante.

Los olores pestilentes de las aguas residuales e industriales que se vierten sobre este afluente, ha provocado el cierre de comercios y ante la veda del agua que inició en 1967 en la región de los Valles Centrales, los campos de cultivo han comenzado a secarse.

Ante la desesperación de los campesinos para tratar de mantener sus actividades agropecuarias, utilizan bombas para extraer aguas negras del Río Salado, en tanto el saneamiento de los afluentes únicamente se ha quedado en promesas electorales.

54 años de apatía oficial
Campesinos como don Silverio, recuerda que durante su niñez sus padres aprovechaban las aguas cristalinas del Río Salado. “Esto era el paraíso, habían charales, pescados, camarones, la gente venía a bañarse, las madres lavaban la ropa y los campesinos ocupaban el agua para el riego de sus parcelas”.

“Desde 1965 cuando las comunidades aledañas crecieron, el río se fue contaminando poco a poco, los comuneros de San Antonio de la Cal teníamos un canal para riego que inicia desde la Gómez Sandoval en Santa Lucía y recorre desde El Rosario, Campo Chico hasta la Mojonera”. 

El campesino explica que el agua fue cambiando de color de cristalina a grises, “porque en aquel entonces eran pocos los que ya echaban sus aguas negras al río, no había drenaje por eso se veía poco”.

“A partir de los años 80, la población creció de manera rápida, a tal grado que el río se encajonó y se desvió su cauce, como nadie le ha interesado sanearlo o rescatarlo, todos echaron su desperdicio al río, ahora existen hasta drenajes que se descargan en el Salado”.

Derivado de la contaminación, los campesinos perdieron las cosechas de verduras y ahora se limitan en la siembra de forraje para sus animales de corral. “Ya no pega ni la alfalfa, una siembra apenas aguanta dos cortes y se seca”.

De acuerdo a los estudios que se han realizado en la Zona Metropolitana de Oaxaca (ZMO), el 90 por ciento de los desechos que corren por el afluente corresponde a la suciedad que proviene de los hospitales, casas particulares, comercios y del drenaje de los municipios aledaños.

“Si se usa para regar las verduras o la alfalfa, las plantas se queman porque es puro aceite y químicos, lo que bombeamos la utilizamos únicamente para el sorgo granero y forrajero, porque son más resistentes y no se secan con las aguas negras”, expuso el comunero.

Vierten químicos en el afluente
De acuerdo a los estudios que han realizado diversas instancias gubernamentales y educativas sobre la contaminación del Río Salado, se han encontrado múltiples químicos que se vierten en el afluente.

En un documento denominado “Saneamiento del Río Salado ubicado en los Valles Centrales del Estado de Oaxaca”, estudios de laboratorios de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), arrojaron datos alarmantes sobre las sustancias que se vierten en el río.

Refiere que la amplia gama de productos químicos que se han encontrado destacan detergentes, disolventes, pinturas, medicamentos, entre otras que pueden ser dañinos para la salud humana y el medio ambiente.

“Aquí nos tocó vivir”
“Qué le podemos hacer, no tenemos dinero para ir a vivir a otro lugar, aquí nos tocó vivir y desde hace muchos años tenemos que estar respirando diariamente con este olor apestoso, después de tantos años ya nos acostumbramos, hasta de las mentiras del gobierno que dice que van a limpiar”, señala doña Evangelina Rodríguez, quien es vecina de la colonia Gómez Sandoval.

Refiere que hace más de 10 años, se vio obligada a cerrar un pequeño negocio de comida que había instalado tras la remodelación de la carretera del Rosario. “Pero la gente ya no venía, los que venían decían que ya no daban ganas de comer por el olor del río”.

En la actual temporada de sequía los olores fétidos aumentan, especialmente por las tardes y noches, en tanto las tuberías que conectan desde el sistema de drenaje del municipio capitalino descargan miles de litros cúbicos de aguas residuales.

“La contaminación nos dio en la torre”

 

A pesar de que han pasado más de 5 décadas que inició la contaminación del Río Salado, don Adolfo García, quien tiene sus parcelas en Campo Chico, San Antonio de la Cal, es de las pocas personas que mantienen la esperanza de volver a ver un afluente limpio.

“La contaminación nos dio en la torre, se llevó el progreso porque el campo se está muriendo, antes en toda esta zona se daba un alfalfar de canal de primera, nosotros teníamos la mejor producción hasta que la catástrofe nos invadió”.

La contaminación afecta millones de personas que habitan en las márgenes del río, los esfuerzos de las autoridades municipales para implementar estrategias de saneamiento han sido nulos y aislados.

“Aunque le echemos aguas negras, la tierra se está secando, es una verdadera tragedia porque el río tiene manantiales, agua pura que antes nos servía para nadar y bañarnos”, recordó.

Con cierta tristeza observa el canal que utilizaban para el riego de sus parcelas, y que hoy en día luce seco al igual que el campo que en años anteriores producía verdura y forraje de calidad mundial.

“No le estamos pidiendo dinero al gobierno, que nos den herramientas y materiales para poder limpiar el río y construir un nuevo canal para las aguas tratadas, la tierra se está secando por falta de agua”, advirtió.