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Agudiza marginación el conflicto por agua en San Pedro y San Pablo Ayutla

Un conflicto irresuelto por más de un año diez meses ha causado cambios importantes en la vida de los pobladores de este municipio de la Sierra Mixe, desde la aparición de tinacos para retener agua que perciben como “contaminada” hasta la afectación a actividades primarias.

Agudiza marginación el conflicto por agua en San Pedro y San Pablo Ayutla | El Imparcial de Oaxaca

En este municipio mixe de la Sierra Norte el desperdicio de agua está prohibido desde hace más de dos años, cuando su consumo también representó un riesgo para la salud de sus habitantes.

La indiferencia gubernamental mantiene a la población en la incertidumbre, luego de un conflicto territorial con sus vecinos de Tamazulapan del Espíritu Santo, que les impide hacer uso del agua del manantial del que se abastecían todos los días para el consumo doméstico y las labores del campo.

Atrás quedaron esos años donde miles de litros de agua cristalina abastecían a la población a cualquier hora del día; ahora deben ahorrar “el agua estancada” o “de pantano” (como muchos dicen), que les suministran cada ocho días.

Algunos habitantes de este municipio optan por el consumo de agua de lluvia, cuando la hay, para aliviar la sed sin riesgo a enfermedades. Otros se exponen al consumo de agua de dudosa procedencia y otros más deciden pagar 12 pesos por 600 mililitros en botella.

En tinacos llevan agua a los hogares
En esta población con más de 5 mil habitantes, donde la mitad de su población son niños, niñas y adolescentes, la sequía que se aproxima obliga a todos a tomar precauciones.

La venta de tinacos ahora es un gran negocio y en las azoteas se les observa con el plástico que apenas retiraron de la tapa.

Desde las seis de la mañana, integrantes del comité de agua potable de este municipio de usos y costumbres acude a alguno de los tres “arroyitos” que llegan a la población, para llenar uno o dos tinacos que transportan en la camioneta municipal, por falta de pipa.

Para mayor y rápida captación, de acuerdo con el representante del comité, Héctor Rojas Villanueva, se improvisan “pocitos de agua” para colocar mangueras, no sin antes realizar la limpieza del líquido para que no llegue con tierra o grandes residuos a los hogares.

Para llegar a los “pocitos” se camina al menos durante 20 minutos, solo para el suministro de algunas familias por día, sin descuidar los albergues de primaria y secundaria, ni la iglesia que está en el centro de la población.

Algunas mujeres relatan las dificultades que pasan por la falta de agua, sobre todo para las labores domésticas. “Antes no teníamos problemas, pero ahora nuestros hijos se enferman a cada rato y los adultos mayores presentan problemas de la piel”, expuso una mujer de 45 años.

Cuando llueve, cuentan algunas pobladoras, muchos se apresuran a guardar el agua en cubetas o jarras para beberla, porque consideran que es más limpia que la de “arroyitos” que vienen de pueblos vecinos, “ya contaminados”.

Falta de agua acaba con siembras
Desde que el manantial fue cerrado simbólicamente hace más de dos años por sus vecinos de Tamazulapan, los habitantes de San Pedro y San Pablo Ayutla desconocen cuándo habrá solución al conflicto que inició por la disputa de tierras desde hace más de 50 años.

Mujeres y hombres de la población coinciden en que sus vecinos de Tamazulapan han traspasado los límites de Ayutla y han invadido espacios que no les corresponde, como aquel donde se encuentra el Manantial, donde hace más de tres décadas se construyó un tanque de captación para el beneficio de los habitantes de San Pedro y San Pablo.

Algunos hombres recuerdan que en 2017, un mes después de que Tamazulapan se posesionara del manantial, un enfrentamiento se generó por la posesión, luego de que los primeros acordaran sellar las mangueras de distribución y que generó el disgusto de San Pedro y San Pablo.

Por este hecho registrado en junio de ese año, habitantes de este último municipio sufrieron el ataque de un grupo con armas de grueso calibre, que dejó seis heridos, un asesinado y cuatro mujeres secuestradas que fueron liberadas días después.

Desde ese entonces, las autoridades de la Secretaría General de Gobierno (Segego) tuvieron que intervenir para evitar más hechos violentos, pero mantienen en la vulnerabilidad a la población por los daños a la salud y a su economía, por el consumo de agua estancada y la compra e instalación de tinacos.

Y aunque ambas poblaciones acordaron no hacer uso del manantial mientras no se solucione el conflicto por límites de tierra, lo cierto es que la mayor afectación es para San Pedro y San Pablo Ayutla, que dependían por completo de ese nacimiento de agua.

“Los de Tamazulapan sí tienen de dónde agarrar agua y a veces los sorprendemos llevándose agua del manantial con pipas”, dijo un hombre de la tercera edad que prefirió omitir su nombre.

Otros hombres, dedicados al pequeño comercio, coinciden en que Ayutla es un pueblo pacífico y por eso no vuelve a surtirse del manantial. “No queremos problemas y por eso esperamos que este año por fin se solucione el conflicto”, expuso otro habitante, quien pidió la intervención inmediata del Gobierno del Estado.

Mientras, las personas que se dedicaban al campo han visto pérdidas en sus cosechas, porque no hay agua suficiente para regar todos los días el maíz o el frijol. En esta población, que es entrada y salida de los pueblos mixes, gran parte de su población son pequeños comerciantes.

Enfermedades gastrointestinales, la constante
El consumo de agua “estancada” también es origen de enfermedades gastrointestinales, sobre todo en los menores de edad, que son enviados al servicio médico particular por falta de medicamentos en el nuevo centro de salud, ubicado a 10 minutos del centro de la población.

Para llegar al centro de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), mujeres, hombres, niños y niñas deben pasar por un camino de terracería, que cuando llueve se vuelve intransitable y que también es paso obligado de estudiantes de primaria y secundaria.

Para el personal del centro de salud que antes se encontraba en la entrada de la población, los problemas por enfermedades gastrointestinales prevén un incremento en marzo, cuando inicia la temporada de calor.

Además de atender a pacientes con hipertensión y diabetes, encargados del centro de salud reconocieron que las “diarreas” se presentaron de manera inusual en la temporada invernal, donde se atienden de cinco a seis casos por semana.

“Sí atribuimos esta situación a la falta de agua, porque la principal medida de prevención de esta enfermedad es un saneamiento básico”, señalaron.

Ubicado a una hora y media de la capital oaxaqueña, San Pedro y San Pablo Ayutla no padece la pobreza como en otros municipios de la entidad, porque al ser entrada y salida de los pueblos mixes, la economía circula por diversos giros comerciales.

De esta población, las estadísticas oficiales apenas informan del número de habitantes, viviendas y personas con seguridad social y servicios básicos, sin contar con datos precisos de su economía o seguridad pública, la cual ha sido cuestionada por algunos habitantes, al recordar que se dan robos a casa habitación e intentos de secuestro a estudiantes de secundaria.

Los pobladores de Ayutla mixe denunciaron el despojo de más de 150 hectáreas de tierras comunales, que hace dos años incluyó el manantial, sin que las autoridades estatales hayan mostrado a la fecha capacidad para dar solución y evitar más enfrentamientos .

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta el 2015 el grado promedio de escolaridad de los habitantes de San Pedro y San Pablo Ayutla fue de 4.9 años y el porcentaje de alfabetismo fue de 64.2%.

Se estima que en el municipio habiten al menos 5 mil 409 personas en mil 404 casas, la mayoría de concreto. De las familias, al menos 436 son con jefatura femenina y 968 con jefatura masculina.

Hasta 2015, el 86.8% de la población contaba con agua entubada, 91.2% con el electricidad y 84.8% con drenaje. La mayoría, con 95.2%, se atiende con los SSO por medio del Seguro Popular.

Por conflicto, DDHPO emitió medidas cautelares
Por este conflicto, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) inició un primer expediente en 2017, por la queja que presentó una mujer originaria de Tamazulapan del Espíritu Santo, acusada de romper la tubería de agua y fue detenida por los policías municipales de San Pedro y San Pablo Ayutla.

En este expediente, donde la Defensoría señaló a las autoridades de Ayutla como responsables, éstas negaron los hechos aunque hubo testimonios en favor de la quejosa.

En un segundo expediente, también en ese mismo año, se denunció a las anteriores autoridades municipales de sacar a las personas de sus domicilios, por no apoyar en las guardias que se acordaron en los límites con el pueblo vecino.

“Se emitió medida cautelar al entonces presidente municipal de San Pedro y San Pablo Ayutla, Mixe, a efecto de que instruyera a los servidores públicos involucrados en el planteamiento y se abstuvieran de causar actos de molestia”.

La Defensoría también emitió medida cautelar a la Fiscalía General del Estado, “a efecto de que iniciara la carpeta de investigación correspondiente por los delitos que pudieran estarse cometiendo”.

Además, solicitó que se dictaran las medidas de protección necesarias a favor de las personas agraviadas, para que no se pusiera en riesgo su seguridad y pudieran obtener su libertad, porque al no cumplir con las guardias acordadas, habían sido encarceladas.

Además, se emitió otra medida cautelar al secretario General de Gobierno para que girara instrucciones en la implementación de mesas de diálogo que resulten necesarias, con la finalidad de restablecer las relaciones armónicas entre los habitantes de los municipios de Tamazulapan del Espíritu Santo y San Pedro y San Pablo Ayutla, Mixe.

En el tercer expediente (DDHPO/982/(14)/OAX/2017), la DDHPO señala que “a raíz del conflicto en dicha comunidad (San Pedro y San Pablo Ayutla), los habitantes no cuentan con el vital líquido”.

Por ello exhortó al secretario de Seguridad Pública del Estado, Raymundo Tuñón Jáuregui, para salvaguarde la seguridad de los ciudadanos de Ayutla, Mixe. Al respecto, los habitantes aseguraron que no hay seguridad en la zona, porque solo a veces llega una patrulla de la policía estatal sin realizar recorridos.

Las mujeres y hombres de la población coincidieron en que la seguridad se siente en la población cuando notan la presencia de los militares, que suelen pasar por la población cuando acuden a otros municipios donde se sospecha de siembra de enervantes.

“El agua es indispensable para el ser humano y nos quitan este derecho. Con la sequía que se aproxima, tememos que los arroyos de agua se sequen y vengan más enfermedades. El gobierno debe ayudarnos, estamos en una situación de emergencia”, sentenció una mujer de avanzada edad.

 

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