Refrendan su fe con la Virgen del Tepeyac
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Refrendan su fe con la Virgen del Tepeyac

Se desbordan capitalinos para venerar a la Guadalupana

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Cientos de fieles a la Virgen de la Guadalupe se dieron cita ayer en su templo a lo largo del día para celebrar su festividad y refrendar la devoción a su imagen.

Desde temprana hora, fieles que llegaron a la iglesia ubicada a un costado del Paseo Juárez El Llano entonaron gustosamente las tradicionales Mañanitas a la virgen morena en el 488 Aniversario de su aparición en el Cerro del Tepeyac.

“Desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana, la Guadalupana, la Guadalupana en el Tepeyac”, resuena en el templo abarrotado de hombres, mujeres y “Juandieguitos” que acudieron a celebrar.

En familia o feligreses solos fueron llegando durante todo el día al santuario religioso para cantar y orar; además de agradecer los favores concedidos, principalmente en temas de salud y economía.

El sitio lució repleto de devotos como cada año, debido a que cientos de oaxaqueños desbordan su fe para cumplir una manda por la curación de una enfermedad o simplemente para estar en la fiesta de la “Morenita”.

Algunos peregrinos llegan de rodillas a la entrada del templo o si pueden hasta el altar, aunque eso les cueste horas y cansancio corporal.

“Cualquier sacrificio vale la pena en pago a un milagro”, confía quien deposita una veladora y flores en el recinto sagrado en honor a la patrona de México.

Muchos más llegaron cargados de su fe, con sus imágenes de la morenita, rosarios y sus promesas a cumplir durante el año.

A su paso, los devotos también recibieron la solidaridad de otros fieles quienes les ofrecieron agua y unas naranjas para poder soportar el día y en reconocimiento a su misión cumplida.

La postal al interior del templo es de alegría, oración pero también de lágrimas, cánticos y mucha devoción de los peregrinos quienes marcaron como cada año la celebración del día de la Virgen de Guadalupe.

Todos los que asisten le atribuyen toda clase de milagros a lo largo de sus vidas.

Pero también llegan los que son movidos por una necesidad o perdida, se encomiendan, dicen palabras en silencio, se persignan y salen de la multitud.

Con fe, viven el fervor de los creyentes quienes con rostros cansados de sus largos trayectos veneraron un año más a la morenita del Tepeyac, nadie cabe en el recinto a medio día.

En su mensaje el párroco habla de la unidad, de la importancia de recobrar la fe y trabajar para ser mejores personas.

Provistos de velas, veladoras, ramilletes de flores de todo tipo, escapularios e imágenes de la virgen milagrosa, los presentes atienden la homilía.

Nadie pierde detalle de las palabras del presbítero, quien se esfuerza para hablar fuerte y claro y llevar a más personas el mensaje de Jesucristo.

A las afueras del tempo la verbena no se hace esperar, carpas de fotografías para retratarse con los “Juandieguitos”, comprar alguna golosina o disfrutar de una empanada de verde o amarillo preparada en el lugar por manos expertas, todo en honor a la Guadalupana.

 

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