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Araceli García: Si pintar paredes cambiara cosas en Oaxaca, sería la primera en hacerlo

Araceli García Casas es una oaxaqueña que intentó proteger la cantera del Centro Histórico de manifestantes que los marcaban en una protesta

Araceli García: Si pintar paredes cambiara cosas en Oaxaca, sería la primera en hacerlo | El Imparcial de Oaxaca

Araceli caminaba en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca como lo ha hecho desde que tiene memoria, en ese momento vio como encapuchados pintaban las antiquísimas canteras, de ese color verde, que a la oaxaqueña siempre le ha encantado.
Acompañada de familiares y amigas intentaron hablar, primero, con los manifestantes, “si pintar paredes cambiaran las cosas yo sería la primera en hacerlo”, dice. Tocó el hombro de unos de los grafiteros y le dijo que no lo hicieran.

Nadie hizo caso hasta que se interpuso entre el improvisado intento de artista urbano, alzó los manos en señal de paz y de determinación para evitar que siguieran pintando, hubo gritos, pero no violencia física.

“No sirvió de nada”, dice Araceli, “pues avanzaron y metros más adelante siguieron pintando”. Lo que la oaxaqueña no sabía es que un reportero gráfico captó el momento, lo que provocó que cientos de personas apoyaran su acción.

SOY OAXAQUEÑA,  HABITANTE DEL CENTRO

Araceli García Casas nació en Oaxaca; es contadora pública de profesión con una maestría en gestión cultural, con maestría en gestión cultural, aunque con amplia experiencia en organizaciones civiles.

“Tengo que reconocer que he trabajado en organizaciones de la sociedad civil, tengo más de 20 años trabajando y he protestado, por lo que sé de marchas y de protestas, pero creo que ninguna causa justa puede permitirse los excesos y las arbitrariedades”, declara García Casas.

Todo comenzó mientras Araceli se dirigía a una exposición de cerámica, mientras, en el Centro Histórico los turistas comenzaban a reunirse por el convite que se realizaría más tarde. Araceli se vio, de pronto, inmersa en la marcha del orgullo LGBT+, y ahí sucedió lo inevitable.

“Pasando justo frente a la Escuela Benito Juárez, estaban un grupo de jóvenes manifestándose, no entendía bien cuál era el motivo de su protesta, hablaban del derecho a la comunidad LGTB+; el asunto es que atrás de ellos venían varios jóvenes marcando la cantera”, recuerda.

Pero no estaba sola, insiste, la foto sólo la muestra a ella, pero detrás había cinco mujeres más gritando que no pintaran la cantera, “es más, no pedíamos que no dejaran de pintar, sino que no pintaran la cantera, por lo que significan edificios que tienen un valor simbólico”.

La confrontación verbal fue inevitable y las palabras subieron de tono, lo mismo que las miradas, que en un momento no fueron suficientes para calmar la adrenalina que Araceli sentía recorrer en su cuerpo.

“Me puse enfrente y les dije por favor no pinten la cantera, todo el grupo se dirigió hacia los que estábamos diciendo que no, comenzaron a gritar más consignas y como un símbolo de la no violencia yo levante las manos diciendo aquí yo no voy a agredir”, señala.

No se dio cuenta en el momento que un reportero gráfico tomó la fotografía que durante la tarde de ese día inundó las redes sociales, pero sí recuerda la presencia de policías en la zona, quienes sólo se quedaron admirando la escena.

“En ese momento sentí miedo, sobre todo cuando todos los jóvenes comenzaron a gritarnos”, afirma Araceli, “uno actúa sin pensar y dentro de tantos comentarios me dicen, cuida tu integridad, dadas las circunstancias no sé qué haría yo, porque uno lo hace sin pensar”.

Reconoce que en ningún momento sufrió alguna agresión física, pero sí verbal, pues con todos aquellos jóvenes gritándoles, se sintió indefensa.

SI TODO SE SOLUCIONARA CON PINTAR PAREDES

García Casas argumenta que si pintando las paredes se lograran causas justas, ella misma se dedicaría a pintarlas, pero todos saben que no es el caso, por lo que no tiene caso maltratar un patrimonio heredado.

“Es importante reconocer a esta ciudad en la que vivimos y en donde transitamos, con miles de problemas, pero es donde vivimos, no lo tomo para el turismo, sino porque es mi paso, porque es mi vida”, señaló la oaxaqueña.

A REPENSAR LAS PROTESTAS

Araceli opina que las protestas de los jóvenes en los últimos tiempos se ha tornado muy radical, que lo único que hacen es eliminar las causas justas, ayudando a que no se escuchen y eliminando el mensaje.

“Tal vez por estas formas de protestar perdemos una gran oportunidad de transmitir un mensaje justo a más personas y lo que hacemos es todo lo contrario, alejarlas”, reflexiona Araceli, “con estas formas de actuar se ha llegado a criminalizar la protesta, eso no es justo, valorar lo más con lo menos”.

Para la oaxaqueña se tienen que tender puentes y ejercer una gobernanza donde los ciudadanos sean parte importante de la toma de decisiones y de la búsqueda de soluciones, en conjunto con las autoridades, además de tener diálogos.

“Las autoridades tienen que ejercer su trabajo, que es para lo que están, realmente en la ciudad y en el estado se está viviendo la falta de la autoridad, hay muchas protestas a razón de que no hay gobernabilidad”, finaliza García Casas.