¿Cuánto tiempo tengo para beberme una botella de vino abierta antes de que empiece a saber a rayos?
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¿Cuánto tiempo tengo para beberme una botella de vino abierta antes de que empiece a saber a rayos?

La temperatura, el lugar para guardarla y la posición afectan a la duración de la bebida

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Aunque los expertos desaconsejan el consumo de alcohol, es probable que en alguna noche de verano usted y sus amigos abran una botella de vino para acompañar la cena. Si no se la acaban, sepa que no vale guardar lo que queda en la botella de cualquier manera. Incluso en las mejores condiciones, los días de ese vino ya abierto están contados.

Deberá tener en cuenta el tipo de vino, la temperatura donde lo piensa conservar, el recipiente y el tapón para mantenerlo en el mejor estado. Los expertos en vino de Corporación Vinola, que elaboran vinos de Rioja, aportan las claves para que la próxima vez que decida beberlo no le sepa a rayos.

Fíjese en el color y el olor después de 36 horas 

Desde el momento en el que descorchamos la botella es cuando empieza el llamado proceso de oxidación del vino, que es una reacción química que hace que el vino esté en el punto idóneo para beber. Sin embargo, si dejamos que la botella pase mucho tiempo abierta, la bebida empezará a perder su aroma y calidad.

Lo ideal será consumirlo en las 36 horas siguientes después de abrirlo, aunque dependiendo del vino, puede durar un poco más o un poco menos. “El vino tinto puede mantenerse abierto hasta una semana antes de que se eche a perder completamente, mientras que los rosados y blancos aguantan un máximo de cuatro días”, explican desde Corporación Vinola.

Igualmente, al servirse una copa de la botella que lleva unos días abierta, puede fijarse en ciertas características que le ayudarán a distinguir si el contenido sigue estando bueno. Cuando los vinos se ponen malos, su olor empieza a adquirir matices avinagrados y el color también cambia: el de los tintos se oscurece y adquiere tonos marrones, mientras que los blancos y rosados se oxidan y cambian a un color más anaranjado.

Guárdelos siempre por debajo de los 22ºC 

Para que la botella abierta aguante el mayor tiempo posible sin que las propiedades del vino se pierdan, es importante guardarla en un lugar adecuado. En verano, lo mejor es guardarla en la nevera, porque las temperaturas exteriores suelen superar los 22ºC, que es el máximo al que deben estar. Cuanto más alta sea la temperatura, más rápido será el deterioro de la bebida.

Una vez más, el tipo de vino afecta a la temperatura en la que debemos conservarlo. Los tintos deben estar entre unos 14ºC y 16ºC y los blancos y los rosados entre los 5ºC y los 7ºC. Además, hay que evitar que esté expuesto a la luz, tanto la solar como la artificial.

No se deshaga del corcho 

Cuando recoja la mesa no tire el tapón del vino. “Hay que cerrar siempre la botella con su propio corcho”, dicen desde Corporación Vinola. La corteza de alcornoque, que es el material con el que se elabora, ayuda a contener el vino y a darle la oxigenación que necesita sin que se dañe.

Puede conservar el líquido en la misma botella. Aunque, si prefiere ahorrar espacio, también puede optar por cambiarla a una más pequeña usando un embudo. En este caso, intente llenar el nuevo recipiente lo máximo posible, “que quede un dedo entre la botella y el tapón“.

Mantenga la botella en posición vertical 

Aunque estemos acostumbrados a guardar las botellas de vino en horizontal, que es lo que se hace cuando están cerradas, una vez abiertas es mejor mantenerlas en vertical. Así, concluyen los expertos en vino, “disminuye el contacto del aire con el vino y se evitan las oscilaciones de la botella”.

 

 

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