Taller Siqueiros muestra autorretratos del penal de Ixcotel
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Arte y Cultura

Taller Siqueiros muestra autorretratos del penal de Ixcotel

Con una exposición en la Biblioteca Henestrosa, el taller de gráfica conmemoró dos años de su creación en la prisión estatal

  • Taller Siqueiros muestra autorretratos del penal de Ixcotel
  • Taller Siqueiros muestra autorretratos del penal de Ixcotel

Con grabados en los que “la tragedia, la soledad y la impotencia son constantes”, el taller de gráfica Siqueiros expone Luz y sombra, autorretratos de Ixcotel, en los pasillos de la Biblioteca Andrés Henestrosa (Oaxaca de Juárez). La exposición abierta desde hace unas semanas reúne el trabajo artístico de quienes desde hace dos años conforman el taller al interior del penal de Santa María Ixcotel, Santa Lucía del Camino.

Las decenas de grabados en diversos soportes (cristal, madera o metal) y técnicas recrean los rostros de sus autores. Al mismo tiempo, dan cuenta de lo que Eduardo Aguilar Gamboa asocia con mundos internos que surgen y avanzan “en su propio tiempo y bajo códigos distintos”.

“Los artistas del Taller Siqueiros no cometen el error de buscar una liberación a través del mercantilismo. La buscan a través de sus lienzos, de los personajes que son sombras: los rostros proyectan a su vez paisajes fantasmagóricos, cuyos trazos y siluetas se disuelven en una transparencia nebulosa, casi líquida”, apunta el autor del texto que acompaña la exposición conmemorativa.

Jason Pfohl, uno de los artistas que impartió un taller al interior del penal también comparte sus palabras en torno a la experiencia. Del taller que comenzó como uno de una pequeña celda, lo describió como el espacio que en dos años ha alcanzado a ser un estudio completo, con biblioteca, laboratorio y galería que además ha contado con la colaboración de otros autores para sus talleres.

Él, que guio las propuestas hechas en botellas, señaló que el desarrollo de los autorretratos fue entre mayo y octubre del año pasado y enfrentó retos como el de encontrar una superficie en la cual se reflejaran los rostros de los autores (pues los vidrios y espejos no están permitidos al interior de la prisión). De ahí que una de las posibilidades se viera en la imaginación de los participantes, y luego mediante espejos de acrílico.

“Mi concepto original para el taller era un mensaje dentro de una botella, haciendo uso del arte para enviarla fuera de la prisión”. Sin embargo, ahonda el artista, el avance del taller permitió ver que la botella no era una metáfora de esperanza, sino de desesperación, en la que se expresaba la “dura realidad del encierro y los problemas de adicciones que son tan comunes en nuestra condición humana”. Pero al final, añade que la exposición deja ver que también hubo esperanza e incluso humor.

Con los autorretratos, espera que se dejen de lado los estereotipos o los juicios de valor y que los espectadores se permitan “ver las caras de las personas, tal como se ven a sí mismas”.