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Arte y Cultura

8-3, mujeres en la gráfica oaxaqueña

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, 20 mujeres artistas se replantean si es el grabado una actividad propia de hombres

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“Creo que siempre se considera a la gráfica como un medio más masculino, más rudo, más complejo en la parte técnica”. La artista Mercedes López dice que hasta hace unos meses ella y sus compañeras Viridiana Carmona y Soledad Vásquez desconocían cuántas mujeres artistas de Oaxaca, o que viven en la entidad, se dedican al grabado. Luego de invitar a unas amigas y que estas contactaran a otras más, las integrantes de Guindhá Casa Taller supieron de la existencia de al menos una veintena.

Seguro hay más, coinciden, aunque quizá sus trabajos no sean tan visibles debido a cuestiones varias, como el que al conformar una familia las mujeres dejen en segundo lugar su actividad artística o la abandonen definitivamente; sin embargo, piensan que eso no pasa con los hombres, que aunque tengan familia son generalmente las esposas las que cuidan a los hijos y se encargan del hogar. De ahí la relevancia de la exposición 8-3, que desde ayer y hasta el 6 de abril se encuentra en la galería Shinzaburo Takeda, de la Escuela de Bellas Artes, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

La exposición, cuyo nombre refiere a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, representa en este contexto el encuentro entre mujeres que se dedican a un arte en el que predominan —por número— los hombres. Y que ellas han visto de esa forma, pues entre los compañeros artistas sólo ubicaban a unas cuantas mujeres en ello.

“De repente no hay tantas compañeras en eso, pero al hacer un recuento nos dimos cuenta de que sí había gente trabajando”, reflexiona Mercedes sobre la exposición que recuerda también el primer año de trabajo del taller Guindhá.

8-3 se propone no sólo difundir la obra de las participantes, sino unirse entre mujeres, darse cuenta de que existen artistas grabadoras, que pueden trabajar juntas y generar proyectos. Así lo piensan las impulsoras de la iniciativa, una distinta a otras en las que también se ha exhibido el trabajo de las mujeres en la gráfica, pero con menor número de participantes o porque han sido de tipo nacional y por ello hay menos oaxaqueñas.

La muestra 8-3 comprende 30 piezas de gráfica tradicional y de gráfica experimental (grabado-instalación, grabado en bajo relieve, grabado sobre textil, gráfica digital). Como parte del proyecto se planea la realización de un catálogo de la exposición.

Hacerla parte de la intención que tenían las integrantes del taller por celebrar su primer año de trabajo. Y luego, a sugerencia de Misayo Tsutsui (responsable de la galería), se transforma en una muestra que involucra a más mujeres, varias de ellas egresadas de la licenciatura en artes plásticas y visuales de la UABJO. La curaduría y texto de sala estuvieron a cargo de Susanne Brass.

Hacer la exposición en el marco del Día Internacional de la Mujer es para las organizadoras algo simbólico y reivindicativo, además de la ocasión perfecta para celebrar la unión y encuentro entre mujeres.

“Y lo queremos tomar como una manera de celebrar el hecho de que pudimos hacerlo y que pudimos reunirnos […]. Nosotras vamos fuertes en este medio que en Oaxaca se considera y ve que es sólo de hombres, que porque es muy rudo, se usan máquinas y solventes”.

LA INVISIBILIDAD Y EL ABANDONO DEL ARTE

En la ciudad de Oaxaca existe desde hace más de cuatro décadas un taller impulsor del grabado y otras artes (el Rufino Tamayo). Sobre si las mujeres han tenido tanta proyección como los hombres, las artistas creen que no y que esto se debe a que por diversas razones su labor se va opacando o porque deciden ser madres suelen dejar en segundo lugar su creación artística (o incluso abandonarla).

“Así pasa a veces con compañeras que se casan o tienen niños y abandonan por completo su práctica artística personal, y eso a veces predomina mucho en nuestros casos, en el de los hombres no porque ellos se casan o tienen hijos, pero la mujer los cuida. En nuestro caso dejamos en segundo lugar nuestras carreras o intereses por enfocarnos a la familia. Y esto es un fenómeno muy de México, pero más de Oaxaca; creo que en otros lugares de México ya no se ve tanto y ni digamos a nivel internacional, hablar de estas cuestiones es ya una cosa superada, pero en Oaxaca todavía es necesario hablar de eso”, señala Mercedes.

En cuanto a la conformación de colectivos y talleres en la ciudad, Soledad piensa que los colectivos mixtos o varoniles han durado más tiempo, lo cual tiene que ver con una cuestión de género:

“Es curioso porque se exige la inclusión de la mujer en la parte laboral, y se ha dado, pero la inclusión del hombre en el hogar se exige, pero no es tan común. Es difícil también que haya esta inclusión del género masculino porque equipararía muchas cosas, también nosotras como mujeres tendríamos más tiempo, no nos veríamos en la necesidad de exigir algo que nos corresponde”.

 

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