Malos trabajos desaparecieron el Estadio Benito Juárez; ahora es el CCCO | El Imparcial de Oaxaca
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Malos trabajos desaparecieron el Estadio Benito Juárez; ahora es el CCCO

El llamado Coloso de Ixcotel nunca fue concluido, hasta ahora poco se sabe los motivos


Malos trabajos desaparecieron el Estadio Benito Juárez; ahora es el CCCO | El Imparcial de Oaxaca

La mala planeación, problemas durante su construcción, pudieron ser factores que incidieron en la demolición del desaparecido estadio de futbol Benito Juárez, también conocido como Coloso de Ixcotel, para ceder su lugar al Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca.

El inmueble se encontraba construido en la zona conocida como El Chamizal, en la agencia municipal de Santa María Ixcotel.

Antes de su construcción, el futbol profesional de Oaxaca se disputaba en el estadio Gral. Manuel Cabrera Carrasquedo propiedad de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, (UABJO).

El inmueble inició su construcción en la década de 1980 como la sede del club de futbol Chapulineros de Oaxaca, su inauguración fue en diciembre de 1987 en el duelo donde la escuadra saltarina recibió a Pioneros de Cancún.

Al respecto, José Antonio Maza Sánchez quien era capitán del equipo saltarín, además de protagonista en la inauguración del inmueble, reconoce que a ciencia cierta, no se sabe porque no se terminó, “los verdaderos motivos no se saben, eso sí, el estadio Benito Juárez, era réplica del estadio Neza 86”.

Los trabajos de construcción  fueron encargados a la constructora JAPSA, que tenía su sede en Guadalajara, Jalisco.

En un principio se había planeado para que el Estadio Benito Juárez tuviera cupo para 20 mil aficionados, sin embargo, tiempo después indicaron que se presentaron fallas estructurales, por lo que su capacidad se redujo a 12 mil 500, aunque en dos ocasiones se reportaron a más de 15 mil, (en la final de Chapulineros ante Tecomán en abril de 1993, así como en el 2004 en la final de Cruz Azul Oaxaca y Puebla).

Gracias al título obtenido por Chapulineros, Oaxaca tenía oportunidad de militar en la recién formada Primera División A, por lo que debía pagar su registro, cosa que no hizo el Gobierno del Estado manteniéndose en la Segunda División en el Coloso de Ixcotel.

Por su parte, la directiva de Cruz Azul que fue inquilino del inmueble en Santa María Ixcotel, del año 2003 al 2005, buscó concluir el inmueble, sin embargo, se sabe que ni las autoridades estatales de obras públicas dieron su aval para que esto se hiciera, por lo que se mantuvo intacto.  

Tras esto, la franquicia se prestó al dueño de Toros Neza, por lo que desapareció el monte de Chapulineros, para dar paso a Bravos Oaxaca y más tarde pasó a manos de la Universidad Regional del Sureste (URSE), quienes hicieron uso del inmueble.

La Primera A, llegó al Estadio Benito Juárez en el año 2000 con el equipo Pegaso Oaxaca que durante un par de años estuvo en ese inmueble.

Fue en el 2003 cuando llega a la Verde Antequera Cruz Azul con su franquicia de Primera A, fue en el 2005 cuando llegan a la final ante Puebla, con un lleno total del inmueble.

Tras la partida del equipo celeste de Oaxaca, se hicieron intentos por dar oportunidad a los oaxaqueños, es así como se crea Alebrijes 

Oaxaca de la mano del galeno Julio César Santaella y su familia que buscaron impulsar a los locales, al final la falta de apoyo terminó concluyendo con el proyecto.

En el 2012 comienza los trabajos para traer una franquicia de Liga de Ascenso al estadio Benito Juárez, que sustituyó a la Primera A, es así como llega al estado el equipo del Proyecto Tecamachalco, que con el aval de Julio César Santaella quien tiene los derechos sobre el nombre de Alebrijes se lo facilita a la familia San Román Celorio.

Al poco tiempo comienzan los primeros trazos de lo que sería el estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca y la planeación de la demolición del estadio Benito Juárez, que sucedió en febrero del 2016, pues según funcionarios de la Secretaría de Administración en el sexenio del gobernador Gabino Cué Monteagudo, era poca la diferencia entre terminar el estadio, que construir uno nuevo, esta última es la que terminó pasando.

Hoy en día el espacio donde se encontraba el estadio es ocupado por el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, que en un principio estaba proyectado para llevarse a cabo en inmediaciones del Auditorio Guelaguetza.