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Esta es la importancia de las investigaciones del reloj biológico

¿Cuál es la importancia de las investigaciones del reloj biológico de Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, que les valió el Premio Nobel?


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Berlín.

Los estadunidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young fueron galardonados hoy con el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que regulan el ritmo circadiano; es decir, el reloj biológico.

Los científicos averiguaron cómo funciona el reloj biológico y “sus descubrimientos explican cómo plantas, animales y humanos adaptan su ritmo biológico para que esté sincronizado con la rotación terrestre”.

El reloj biológico ayuda a adaptar los patrones de sueño, los comportamientos alimentarios, la presión sanguínea, los niveles de hormonas o la temperatura a las distintas fases del día.

¿Qué descubrieron los ganadores del Nobel?

La naturaleza ha desarrollado un maravilloso reloj para las plantas, animales y seres humanos. Ese reloj biológico puede ajustarse dependiendo de la luz, el temporizador externo, pero funciona de forma independiente y sigue haciéndolo incluso cuando se producen cambios de hora o viajes a través de varios husos horarios.

El núcleo del engranaje es un gen que codifica la proteína PER. Cuando la concentración de las proteínas PER es elevada se bloquea dicho gen y la proteína frena su propia producción. Si la cantidad de proteínas PER se reduce, se reactiva el gen.

Esos cambios se producen a un ritmo diario con ayuda de varios componentes. En el ajuste del reloj biológico intervienen proteínas transportadoras y las que reajustan el mecanismo cuando se produce un cambio de hora.

El reloj biológico influye en muchos otros mecanismos del ser humano. Por ejemplo, la temperatura corporal y la presión sanguínea suelen ser más elevadas por la noche que por la mañana. Y hay personas que son más productivas en determinados momentos del día. También influye en el momento en que se libera la melatonina, necesaria para dormir.

Si una persona vive continuamente en contra de lo que marca su reloj biológico —debido a vuelos, trabajo nocturno o la obligación de madrugar— puede aumentar el riesgo de sufrir cáncer, enfermedades nerviosas y metabólicas.

Se está estudiando la influencia de los trastornos de los ritmos biológicos en problemas como el sobrepeso, la depresión o enfermedades circulatorias, neurológicas o gastrointestinales.

Incluso la gravedad de una infección está relacionada con el momento del contagio, según descubrieron los científicos en un estudio con ratones. Si el reloj biológico se encuentra en un momento de pausa, los virus pueden multiplicarse mucho más rápido.

Para no perturbar el reloj biológico, los expertos recomiendan mantener la oscuridad en el dormitorio y alertan de que las luces de la calle pueden interferir tanto como la luz de un smartphone, tableta o e-book. No sólo puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades, sino también acelerar el proceso de envejecimiento, según investigaciones realizadas en ratones.

Los expertos también advierten de que el rendimiento de los niños está relacionado con el reloj biológico. Muchos estudiantes pasan de ser madrugadores a más bien nocturnos durante la pubertad, por lo que la escuela empieza para ellos demasiado pronto.

Según Juleen Zierathel, miembro del jurado, los descubrimientos de los galardonados suponen un “cambio de paradigma” que puede “tomar conciencia sobre lo importante que es tener buenos hábitos de sueño”.