“Le dieron el tiro de gracia al difunto” | El Imparcial de Oaxaca
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“Le dieron el tiro de gracia al difunto”

Floriberto SANTOS Miguel Napoleón tenía poco tiempo de haber ingresado a trabajar a una empresa constructora de Xoxocotlán, hacía buen equipo con el ingeniero Víctor, con el chofer Abdalaí y…


“Le dieron el tiro de gracia al difunto” | El Imparcial de Oaxaca

Floriberto SANTOS

Miguel Napoleón tenía poco tiempo de haber ingresado a trabajar a una empresa constructora de Xoxocotlán, hacía buen equipo con el ingeniero Víctor, con el chofer Abdalaí y con el empleado administrativo Érick. Miguel, quien había sido escolta de un funcionario de gobierno, se unió a este grupo prácticamente con los mismos fines, para escoltar a sus compañeros que acostumbraban a hacer grandes retiros de dinero.

Poco antes de las 14:00 horas, se comunicaron entre sí para ir al banco BBVA Bancomer, sucursal Periférico a realizar unos movimientos bancarios.

Víctor, Abdalaí y Érick se fueron en un vehículo, Miguel se adelantó en su motocicleta.

A las 01:50 horas, Miguel se estacionó frente al banco, casi esquina con la calle Mier y Terán.

A los pocos minutos arribaron sus compañeros e ingresaron al banco, mientras Miguel se mantenía firme al exterior.

El ingeniero Víctor se sentó en una de las butacas, mientras Abdalaí se dirigió a la ventanilla 6 para hacer efectivos tres cheques por la cantidad de 250 mil cada uno, propiedad de la empresa constructora para la cual todos laboran; siendo Víctor el autorizado para realizar todo este tipo de movimientos bancarios a favor de la constructora.

Una vez cobrados, Abdalaí, quien guardó los fajos de billetes en una mochilita, se dirigió a donde lo esperaba Víctor, mientras Érick permanecía en otra ventanilla para realizar el cobro de otro cheque.

Aparentemente el ambiente era normal al interior y exterior del banco, Víctor y Abdalaí conversaban y hasta chisteaban. Alrededor de 20 personas estaban en la sucursal.

Pero de pronto los rostros de Víctor y Abdalaí cambiaron, a las 14:25 horas aproximadamente, dos hombres con playeras o sudaderas negras ingresaron y se dirigieron a ellos, los dos llevaban pistola en mano.

“Suéltalo o te mato”, le dijo uno de los armados a Abdalaí, mientras el otro hacía lo mismo con Víctor para despojarlo de su mariconera donde llevaba 9 mil pesos.

Empezaron a forcejear y se escuchó la primera detonación de arma de fuego, la bala fue disparada contra una de las piernas de Abdalaí.

“Están asaltando” fue el grito desesperado de una mujer.

Casi todos los clientes buscaron refugio, Érick se agachó, se tiró al piso y al reaccionar se percató que su compañero de trabajo estaba herido. Víctor salía corriendo atrás de los asaltantes.

Según cámaras de video y otros testimonios, en la entrada estaba otro cómplice.

El disparo alertó a Miguel Napoleón, quien intentó hacer frente a los delincuentes que salían a toda prisa.

Uno de los hampones le disparó y Miguel cayó malherido.

Un bolero atestigüo que otro hombre al pasar donde estaba tirado Miguel le disparó por la espalda. “Le dio el tiro de gracia al difunto”.

Víctor corría tras ellos sin importarle que seguían disparándole, pero se cansó y más no pudo hacer, eso sí, se percató que a unos metros se subieron a un automóvil color gris, donde los esperaban otras dos personas, una de ellas una mujer.

Durante las maniobras del vehículo, Víctor se grabó en la memoria las placas de circulación, entre otras características de los ocupantes.

El auto de los asaltantes enfiló por todo Periférico, hacia el norte, mientras Víctor solicitaba apoyo a personas que resultaron ser elementos de la AEI que ‘cazaban’ a alguien que cuenta con orden de aprehensión.

Los agentes activaron la alarma y policías de diferentes corporaciones se dirigieron hacia el mismo objetivo, todos en patrullas con torreta abierta.

A la altura de la calle de Húzares detectaron el vehículo en mención, el cual se introdujo al Hotel Virginia, situado en Periférico 205.

Policías municipales lo avistaron y sin perderlos de vista ingresaron segundos después tras los sospechosos.

Previa identificación cuestionaron a la encargada del hotel en recepción, qué habitaciones tenían estas personas.

“Agáchate, resguárdate”, le recomendaron los uniformados al conocer que eran las habitaciones 201 y 205 para revisar.

En un breve comentario durante la audiencia de control de detención, los detenidos coincidieron que los policías ingresaron violentamente, sacándolos por la fuerza sin explicación alguna.

Hubo quien dijo que le fue robado su teléfono celular durante el operativo; incluso la mujer acusó que un elemento policiaco le dijo que si le daba su cuerpo la soltaría, tras preguntarle por qué la detenían.

Durante el ingreso de los policías a las habitaciones, hallaron tres armas de fuego, dinero en una de las camas, así como ligas de plástico color paja con las que se aseguraban los fajos de billetes posiblemente.

Los sospechosos se identificaron como Ángel, de 24 años; Eduardo o Mario, de 37 años; Fernando, de 35 años, Gustavo, de 20 años y María del Cielo, de 18 años.

Las investigaciones posteriores realizadas por elementos de la AEI y peritos de la Fiscalía General del Estado, revelan que Ángel y Eduardo o Mario ingresan con pistolas a la institución bancaria y encañonan a Abdalái y a Víctor, mientras Gustavo se apostaba en el acceso principal.

Fernando y María del Cielo se encontraban esperándolos en el vehículo Jetta, color gris, con placa de circulación del Distrito Federal.