El terremoto que viene | El Imparcial de Oaxaca
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Toltecáyotl

El terremoto que viene

 


Una persona, una familia y un pueblo que sufren de amnesia, están en un estado de alta vulnerabilidad. Al no tener “conciencia de ser”, se les puede inducir o aplicar cualquier acción que atente contra su bienestar y sus derechos esenciales. Esto es lo que le pasa al pueblo de México. Desde 1521, los invasores-explotadores-depredadores, destruyeron todas las instituciones, leyes y autoridades, que se habían desarrollado a lo largo de más de 3500 años, y en su lugar, impusieron instituciones, leyes y autoridades del orden colonial, que propiciaban la riqueza de la corona española.

A partir de 1824, los criollos crearon “su país de ellos y únicamente para ellos”, se independizaron de España, pero mantienen hasta nuestros días, -en esencia-, el régimen colonial, solo que disfrazado. El flamante Estado mexicano, adoptó una ideología que hemos llamado “criolla”, que está basada en mantener a su pueblo en un estado de inconsciencia para seguir explotándolo, a partir de borrar la memoria histórica y la identidad cultural ancestral, y creando una “historia oficial”, que reduce miles de años de la civilización del Anáhuac a solamente 196 años de una falsa historia mexica.
En efecto, el Estado mexicano a través de la SEP, la academia “maiceada”, los medios masivos y la iglesia católica, han exaltado a la cultura mexica, como la fuente y génesis de la identidad del pueblo y del Estado mexicano. El Estado ha transformado a los mexicas en los “griegos mexicanos” y en la “catedral de la historia oficial prehispánica”, o sea, el Museo Nacional de Antropología e Historia, ocupan la sala principal. En el libro de Historia de la SEP, los mexicas son el personaje central de nuestros orígenes “prehispánicos”. De modo que, la “historia prehispánica oficial”, además de ser falsa, está hecha con la intensión de imposibilitar que el pueblo busque y encuentre de manera consiente su verdadero y mayor patrimonio cultural, La Toltecáyotl, que le permita transformar su realidad a través de recuperar la conciencia. De esta manera, el pueblo, desde 1824 es explotado y tratado deshumanizadamente, sumiéndolo en una total enajenación, irresponsabilidad y mansedumbre abyecta.

Por segunda ocasión, en la historia reciente del país, un terremoto activa el “banco genético de información cultural”. En efecto, en cada individuo, existe la información cultural de la civilización que lo generó. Ante una catástrofe, en vez de asumir un comportamiento catatónico y “desconectarse” de la realidad. El pueblo de este país, inversamente, se conecta a su génesis civilizadora, conocida como Toltecáyotl, entrando en un asombroso proceso de “conciencia de ser”, y saca, de sus profundidades, los mejores valores, principios, actitudes, que fueron desarrollados a lo largo de su milenaria historia.
De esta manera, asombrosamente, la gente despierta y actúa de acuerdo a la sabiduría ancestral. Brotan de nuevo, la solidaridad, la fraternidad, el bien común. Al instante se organiza espontáneamente, se coordina de manera eficaz, para hacer tareas de rescate en muchos niveles y de diferente forma. Sin saber, cómo o por qué, las personas organizadamente hacen lo que se necesita hacer para lograr el objetivo de sacar con vida a las personas que están bajo los escombros. La prioridad comunitaria es preservar la vida, sin importar esfuerzo.

La solidaridad brota como veneros de vida de todas partes, mano con mano, hombro con hombro, mujeres, hombres, jóvenes y adultos hacen lo que deben hacer. De golpe desaparece el “yo individualista” y florece el “nosotros comunitario”. De igual manera como construyeron Monte Albán, Teotihuacán o Palenque, nuestra gente vuelve a ser, lo que por milenios fue. Este es el Anáhuac, estos son los anahuacas, esta es la estirpe de un pueblo que le dio al mundo el maíz, la cuenta perfecta del tiempo y el chocolate. El pueblo que construyó el mayor número de pirámides en la historia de la humanidad a la gloria del espíritu humano.

Justamente esta es la razón por la cual, el Estado mexicano ha implementado la política de inducir una amnesia colectiva en el pueblo, para que deje de ser quien ha sido y en esencia es. Para que el pueblo quede extraviado y amnésico en el “laberinto de la soledad”. El peligro de que su memoria histórica y su identidad cultural ancestral broten del pasado y florezca su “rostro propio y su corazón verdadero”, pone en peligro los grandes negocios, la mano de obra barata, el empleado servil y manso, la permanencia de un sistema corrupto e inepto de gobierno y una clase política parásita. Esta es la verdadera razón por la cual la Política Cultural del Estado neocolonial criollo es la de tergiversar la historia y crear un inexistente “Imperio Azteca”. Descolonizar es dignificar.

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