Ambulantaje combatido | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Ambulantaje combatido

 


Se va el año en el inexorable paso del tiempo o en la rotación del planeta.

Ya en este penúltimo mes del año, se inicia la temporada de turismo alto en México, gracias a los fríos de países del norte, pese al cambio climático.

En nuestra ciudad, pudieron las autoridades municipales con auxilio de las estatales, abatir  algo el ambulantaje que tan mala imagen proyecta en nuestros visitantes.

Recuerdo que hasta los años setenta del siglo pasado, aproximadamente, era costumbre tolerada que se instalara un ambulantaje o tianguis semanal, sobre todo alrededor de los mercados centrarles 20 de Noviembre y Benito Juárez Maza.

Ese tianguis se iniciaba en las calles de Flores Magón, Aldama, 20 de Noviembre hasta las calles de Las Casas, y con toda exactitud se mantenía viernes, sábado y domingo para desaparecer puntualmente el lunes; sin embargo poco a poco se fueron estableciendo puestos  permanentes de los llamados “varilleros” que se convirtieron con el tiempo en una verdadera calamidad urbana.

En revisiones desde aquellas fechas se advirtió que vendían de todo y su origen era no solo de oaxaqueños sino poblanos, del DF y Estado de México inclusive,  que ofrecían la llamada “fayuca” en la que predominaban mercancías “chafas” provenientes de China.

Este fenómeno llegó a niveles insoportables con el cierre de banquetas e incluso en algunos lugares de calles completas.

Recuerdo que algunos de esos grupos de comercio informal, aceptaron trasladarse, creo recordar que los viernes, a espaldas de estadio de béisbol, donde permanecen en ese día hasta la actualidad.

También permanece el “Mercado sobre ruedas” en la calle de Heroica Escuela Naval, solo un día para desparecer al siguiente, como sea, el fenómeno se desbordó por causas como el desempleo y la duplicidad de puestos de comerciantes de los mercados que salían con otro puesto a las calles.

El caso del cierre total a la calle de Las Casas, fue el detonante para que las autoridades decidieran frenar el fenómeno, lo que aplaudo sin reservas.

Será necesario construir, quizá, nuevos mercados, o buscar sitios que no afecten mayormente a la circulación y señalar días rigurosamente vigilados para que no se establezcan definitivamente. 

Desde luego no permitir la existencia de estos puestos en el Zócalo, e impedir el aumento de ellos en la Alameda Central.

Yo también soy Pueblo.

Por allí nos encontraremos.