Nuestro desolladero político | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

De Paradojas y Utopías

Nuestro desolladero político

 


1).- Políticos (as) de piel sensible

 

La lectura de E. M. Cioran en estos tiempos de pandemia, ha sido un paliativo existencial. También un factor para interpretar este asfixiante desolladero sucesorio. “Todos los hombres –dice el filósofo franco-rumano- son más o menos envidiosos: los políticos lo son ampliamente… si las acciones son fruto de la envidia, entenderemos porqué la lucha política, en su última expresión, se reduce a cálculos y maniobras apropiadas para asegurar la eliminación del enemigo”. (Historia y utopía, Tusquets, Barcelona, 1998, pp. 69-70). 

No mentimos al decir, hablando en términos llanos, que aquellos que con eufemismo llamamos miembros de “nuestra clase política” son, salvo contadísimas excepciones –no iletrados, porque saben leer- ignorantes. Son como Lucien de Rubempré, personaje de H. Balzac en “Las ilusiones perdidas”: fatalistas; adoran el acontecimiento. Esa casta pervive no en la política, sino en la politiquería. Prevalece, ya lo hemos dicho, un pragmatismo ramplón. Lograr la candidatura, obtener el triunfo, regodearse en el mismo sin un compromiso tácito con la ciudadanía, vocación de servicio o visión de futuro. Oaxaca lleva los visos –es triste reconocerlo- de convertirse en un experimento político.

 

2).- Feligreses en la Inquisición

 

La denuncia de la senadora Susana Harp, respecto a los infundios y descalificaciones que se han hecho en su contra, advierte una batalla brutal al interior de Morena. El acto faraónico del tercer informe de su colega de bancada, Salomón Jara, calentó más el cotarro. No ocurre lo mismo en otros institutos políticos. En ninguno están tan desatados como en éste. Ensoberbecidos con las victorias recientes, el partido del presidente López Obrador ha devenido una especie de iglesia inquisitorial: prefiere tener feligreses que ciudadanos en sus filas. Ahí hay una especie de reedición del “panóptico” de Jeremy Bentham, padre del utilitarismo. “El control absoluto por medio de la vigilancia total” –dice Zymunt Bauman. (La globalización, FCE, México, 2020, p. 116).

 

3).- Morena y el gran elector

 

Para el oaxaqueño común, aun el poco involucrado en temas políticos, la entidad es una especie de templo de culto a AMLO. Hay un pasaje de ese gran pensador del Siglo XX, Isaiah Berlin, que encuentra la analogía perfecta. “Se dice que los hombres se agrupan para obtener beneficios comunes, sería más acertado decir que una de las grandes pasiones que mantienen a los hombres unidos es el deseo de inmolarse en el altar de algún ideal, ente religioso o político”. (Prólogo a: Las ideas políticas en la era romántica, FCE, México, 2014, p.10). El triunfo arrollador de Morena en procesos pasados, no se explica sin ese culto al presidente que será, sin duda, el “gran elector” del candidato a la gubernatura. 

Thomas Jefferson creía que nadie ha nacido para mandar siempre, aunque haya quienes creen que los demás vienen al mundo con una silla de montar en la espalda, para que ellos se suban. (F. Savater, Diccionario del ciudadano sin miedo a saber, Ariel, Barcelona, 2007, p. 62). El soslayo de los ciudadanos de a pie y el desprecio por las mayorías, es el sino del partido en el poder y de su jerarca mayor: AMLO. Igual que a los libre pensadores, filósofos o intelectuales, a quienes se les han acuñado calificativos ofensivos, como a los peores corruptos y vividores. Por ello, sus aspirantes a la gubernatura se asumen una especie de iluminados, ante una bola de agachones que siguen soñando con el mundo ideal que nos ha pintado la 4T. 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Me fusilé un pasaje genial de Stendhal, ad hoc a la dieta diaria que recibimos los mexicanos: “Después de escucharle durante tres minutos, acaba uno preguntándose qué es mayor, si el énfasis del que perora o su abominable ignorancia”. (Rojo y negro, RBA Editores, Barcelona, 1994, p. 341)

— Para el Día de Muertos, nuestro recuerdo y reconocimiento post mortem, a mis colegas y amigos que se llevó la Covid-19, otros males o algún crimen: Narciso Reyes, José Luis Ceballos, Luis Soria, Abundio Núñez, Miguel Rodríguez Cerda, Alfonso Cruz, Román Carlos Velasco, Fito Quintero y Enrique Pacheco Martínez. Perdón por los que faltaron.   

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