Recuperemos el legado milenario de la cultura zapoteca | El Imparcial de Oaxaca
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Recuperemos el legado milenario de la cultura zapoteca

 


Cada uno de nosotros, somos la continuidad histórica de la cultura zapoteca. Zaachila es, históricamente, el centro palpitante de una de las culturas ancestrales más importantes de Oaxaca, México y el mundo. No debemos olvidar que de estas nobles tierras salieron familias zapotecas a poblar los Valles Centrales, la Sierra Norte y el Istmo de Tehuantepec. No debemos olvidar que Zaachila fue la capital del universo cultural zapoteco. No debemos olvidar que somos hijos de los hijos de los sabios maestros zapotecos que construyeron Monte Albán, Mitla, Yagul, Dainzu, Lambityeco y Huijazoo, por citar algunas de las magnas obras que son el asombro de propios y extraños. No se nos debe olvidar que los zapotecos iniciaron la agricultura y la invención del maíz hace diez mil años, y que esta cultura, no está muerta, está viva, vigente y vibrante, y que somos sus descendientes directos, por eso tenemos un gran compromiso por fortalecer y recuperar la memoria histórica y la identidad cultural ancestral, para con ello, fortalecer el orgullo de ser zapoteco. 

Sin embargo, los invasores se han esforzado en quitarle al pueblo zapoteco su memoria histórica y su identidad cultural ancestral, para dejarlo amnésico, ajeno a sí mismo, impotente y vulnerable. Porque de esa manera se garantiza el sometimiento y la mansedumbre, dejando a la cultura zapoteca como consumo folclórico para el turismo.

Esto se ha logrado a partir de hacer vigente durante cinco siglos los tres dogmas en los que se sustenta la invasión, que son: El primero dogma: Los descubiertos no tienen alma, no son seres humanos, por lo que no tienen derechos y propiedades, por lo tanto, los podemos tratar como animales y tomar de ellos lo que nos plazca y necesitemos.  El segundo: Los descubiertos son violentos y peligrosos, por tal razón se justifica la pasificación violenta y sujeción forzada, para mantener el Estado de derecho colonial. Tercer dogma: Los descubiertos son idólatras y demoniacos, por lo cual, se les tiene que civilizar y cristianizar, lo que implica prohibirles sus primitivas tradiciones, evangelizarlos en la fe cristina e integrarlos a la civilización moderna occidental.  

Y con la vigencia y aplicación de los dogmas de colonización, se han instrumentado cinco estrategias de colonización para alcanzar el sometimiento y cooperación de los invadidos. Las cinco estrategias no están separadas y se apoyan mutuamente, las cuales son: Primera. Quítales sus lenguas Madre para dejarlos mudos y sin capacidad de trasmitir y mantener sus culturas. Segunda. Amputarles su memoria histórica para dejarlos amnésicos y huérfanos, ignorantes de sí mismos. Tercera. Despojarlos de sus conocimientos, para hacerlos sentir, estúpidos e impotentes, incapaces de transformar su realidad, siempre dependientes de los extranjeros. Cuarta. Despojarlos de los espacios, no solo de los físicos, sino especialmente los comunitarios y sagrados, para dejarlos en el aire, sin raíz. Finalmente, el quinto. Suprimirles su milenaria espiritualidad e imponerle la religión del invasor, para de esta manera destruir sus culturas.

Cuando los dogmas y las estrategias coloniales entran en operación con los pueblos invadidos y ocupados, el resultado es la transformación de los invadidos que asumen como suya la cultura, los valores y la religión del invasor. Hacen suyos sus valores y principios y se convierten en colonizados-colonizadores de su propio pueblo, se tratan de igualar. Se convierten en eficientes explotadores al servicio de los invasores. Malinches, cooperantes y sumisos capataces, policías, guardias blancas, supervisores y mayordomos, aceptando su papel de inferioridad frente a los invasores y de supuesta superioridad frente a sus hermanos. 

Sin embargo, a pesar de los procesos de colonización, el pueblo zapoteco, se ha negado a su muerte histórica y se ha vuelto maestro en el arte de la resistencia y apropiación cultural. Efectivamente, como todos los pueblos del mundo, los zapotecos ahora, son un pueblo con un rico mestizaje cultural y humano. 

Yo les propongo hermanos, la recuperación de los valores, principios, tradiciones, fiestas, usos y costumbres de los antiguos zapotecos, para fortalecer nuestro espíritu, sacudir nuestras conciencias, hacer más fuertes a nuestras familias, y desde luego, volver a poner a Zaachila como capital cultural de la milenaria sabiduría zapoteca. 

Zaachila renacerá con flores y cantos, y dará a Oaxaca, México y el mundo, el mensaje de sabiduría de vivir en equilibrio a través de la plenitud armónica, bajo las milenarias tradiciones y costumbres de la cultura zapoteca. Educayotl AC. Educar para el futuro con la sabiduría del pasado. www.toltecayotl.org