Obra en Símbolos Patrios | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Obra en Símbolos Patrios

 


Entre las atribuciones del depositario del Poder Ejecutivo (presidente de la República) de la Federación y las entidades federativas (gobernadores) destaca a mi juicio, entre otras, la OBRA PÚBLICA.

En Oaxaca se ha estado anunciando la inversión en cosa de 400 obras, la suma de tres mil quinientos millones de pesos.

En ese orden de ideas, me ha llamado la atención, la ampliación de la avenida Símbolos Patrios a ocho carriles, que a todas luces es necesaria.

El tránsito de vehículos al aeropuerto y a poblaciones como Coyotepec,  Ánimas Trujano y más allá, es caótico.

En ese contexto, califico la obra como prioritaria con una salvedad: el inminente derribo de cientos de árboles.

A simple vista para nosotros los profanos en ingeniería civil, parece que no habrá más remedio y, a pesar de la oferta de sembrar una cantidad mayor de árboles, muchas personas están en contra de la obra.

Sacrificarlos para una mayor comodidad y ahorro de tiempo de los operadores de vehículos, pudiera parecer un desatino o en otras palabras preferir a los automóviles y camiones a los gigantes vegetales corresponde a preferir el avance de la civilización, a costa de la naturaleza.

En principio es verdad, pero el hecho consumado, actual y lacerante de nuestra realidad, es que resulta muy pero muy costoso económica y espiritualmente, emplear largas horas en el transporte, que se pudiera dedicar a otra actividades, lucrativas como llegar a tiempo al trabajo, tomar a tiempo el avión, transportar enfermos e incluso llegar a casa a convivir con la familia.

En ese grave dilema, quizá la única solución sea precisamente el plantar el doble de los árboles que se van a derribar, y desde luego elegir el lugar más adecuado y seleccionar la especie que corresponda, quizá, pienso, es un decir, plantar cientos de Huajes para que no se extinga la especie.

El lugar debe ser elegido por especialistas con el mayor cuidado, penando en el futuro de nuestro ambiente.

Yo también soy Pueblo.

Por allí nos encontraremos.