Cuba, simetrías y asimetrías con México | El Imparcial de Oaxaca
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Cuba, simetrías y asimetrías con México

 


Por Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

En 1990, al final de la Guerra Fría, tuve la oportunidad de visitar Cuba. Por muchos años Cuba fue el patio trasero de la Unión Soviética, ahí enviaron a los sobrevivientes de la tragedia de Chernobyl, quienes en 1986 estuvieron expuestos a altos niveles de radiación; fue también el primer frente de roce con los Estados Unidos, que tuvo su momento más álgido con la crisis de los misiles de 1962. Cuba ha significado la puerta de entrada a América Latina de la ideología socialista, que en los sesentas y setentas buscaba imponerse mediante células guerrilleras que promovían desestabilización en los países de la región.
El 26 de julio de 1953, con el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, inicia la Revolución Cubana que derrocó al gobierno de Fulgencio Batista, y llevó al poder por 50 años a Fidel Castro, quien fue sucedido por su hermano Raúl y posteriormente por Miguel Díaz Canel.
La dictadura cubana siempre ha mantenido la misma línea discursiva basada en resaltar la Revolución, y buscar enemigos (adversarios) a quien culpar por todo, siendo los Estados Unidos, el villano favorito, y el embargo económico impuesto, la justificación de todo. El lema “Patria o Muerte” se puede leer en diferentes espectaculares y espacios públicos de la isla.
La Habana es una ciudad de contrastes. Por un lado, pareciera que el triunfo de la Revolución detuvo el tiempo en los años cincuenta. Vehículos viejos transitando en sus calles, edificios deteriorados y con pintura desgastada, como si desde los años cincuenta no los hubieran vuelto a pintar; así como, el aspecto viejo del mobiliario. Al tener Cuba una economía centralmente planificada, las decisiones económicas son dictadas, no por el mercado, sino por un gobierno planificador; por lo que la mercadotecnia y la publicidad prácticamente no existen. Las tiendas lucen vacías, oscuras, nada llamativas, aquellas que venden productos básicos con largas filas. Algunas personas con quienes hice amistad me pedían que les enviara desde México, artículos como medicinas, papel, entre otros artículos. A pesar de que la dictadura se ha jactado de que Cuba tiene una medicina avanzada, la escasez de medicamentos es evidente.
Por otro lado, la realidad para los turistas era otra, ya que contaban con una moneda especial, además de poder pagar con dólares. Para los nativos poseer dólares o moneda de turistas era ilegal. Los turistas podían acceder a tiendas especiales con carencias, pero mejor surtidas que las destinadas al pueblo cubano. En contraste, la zona llamada Cubanacan se caracteriza por edificios modernos que principalmente albergan a las embajadas de los distintos países, así como autos de lujo tripulados por extranjeros, turistas o personal diplomático; y ni hablar de paraísos turísticos como Varadero. La tragedia del pueblo cubano es ser esclavos en su propio país.
En Cuba se aprecian dos clases sociales, el pueblo llano y la clase gobernante que goza de privilegios. La clase media desapareció con la Revolución. Algunos asistentes a una cena del Presidente Fidel Castro con representantes de delegaciones de varios países que asistieron a uno de los varios Congresos celebrados en Cuba, describen el lugar de la cena como un palacio con piso de mármol, brillante como espejo; además, de que en la cena se contó con un sin número de platillos diferentes, contrastando con la miseria de su pueblo.
El pasado domingo 11 de julio, exactamente a quince días de celebrar un aniversario más del asalto al cuartel Moncada, el pueblo cubano salió a las calles y con el grito de “Patria y Vida” exige su libertad. Inmediatamente, el gobierno cubano culpó a los Estados Unidos de estar detrás de las movilizaciones; sin embargo, el gobierno de Biden ha asumido una actitud muy pasiva frente al desbordamiento del pueblo cubano. Recordemos que Biden fue vicepresidente en el gobierno de Obama quien mantuvo un acercamiento histórico con la dictadura representada en ese momento por Raúl Castro. Desde entonces ambos países han moderado sus críticas y ataques mutuos.
El aparato represor de la dictadura se ha puesto en marcha para acallar las voces de libertad, volcándose contra el mismo pueblo levantado y los periodistas que dan a conocer lo que sucede en Cuba. La llama está encendida y la libertad del Pueblo cubano es sólo cuestión de tiempo. La historia deja lecciones que México debe aprender.

victor.manuel.aguilar.gutierrez@gmail.com