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Panteones saturados

A casi un año de haberse iniciado la pandemia, el costo de vidas en el país ha sido brutal. En Oaxaca, estamos bordeando las 2 mil 800 defunciones en todo el estado. Sin embargo, la capital y los Valles Centrales han sido un foco importante de contagios y muertes. A pesar de que las normas sanitarias han exigido a los familiares de fallecidos por Covid-19 su inmediata incineración; de que se han suspendido las honras fúnebres para evitar daños colaterales, entre otros, los panteones de la capital oaxaqueña, particularmente el General de San Miguel, el de Xochimilco y El Marquesado, entre otros, ya no tienen espacios disponibles dada la cantidad de fallecimientos y decisión de las familias, que han optado por la inhumación. El problema, como en su momento lo hemos publicado en nuestras páginas, ha existido desde hace tiempo, pero ha sido soslayado por las autoridades municipales que no le han dado prioridad a este importante rubro.

Durante los sismos de septiembre de 2017, el panteón General de San Miguel, el más antiguo de la capital y reconocido como un monumento histórico, resultó seriamente lastimado en su estructura. Los festejos del Día de Muertos, desde ese año a la fecha, no han podido ser celebrados como lo marca la tradición. Oaxaqueños y turistas ya no han disfrutado de las comparsas, los concursos de altares y tapetes. Eso se terminó. Las tradicionales romerías que se celebraban en las afueras son, hoy en día, parte de la historia. Esto es, este panteón como otros, no han sido objeto de la atención del gobierno de la ciudad, mucho menos se tiene el proyecto de construir otro, moderno y funcional. Hay que observar hoy en día lo desordenado en la ubicación de las fosas, incluso la inhumación de personas en zonas prohibidas.

En pocas palabras, es urgente que el Cabildo de la capital oaxaqueña aborde el tema que hoy nos preocupa: la saturación de los panteones, ante el incremento de muertes que ha traído consigo la pandemia. La situación es tan grave, que muchos dolientes han tenido que buscar acomodo para sus seres queridos fallecidos, en municipios conurbados como Santa Cruz Xoxocotlán y Santa Lucía del Camino, con todo lo que ello ha implicado, incluso el rechazo de las autoridades a la inhumación de personas que no vivieron en sus comunidades. Hay en los usos y costumbres de nuestros pueblos, un rigor ancestral al respecto.
Vacuna: Urgen sanciones

Muchas voces se han elevado, no solamente en el ámbito de los partidos políticos sino de la sociedad civil, para exigir a los órganos electorales, acciones enérgicas en contra de aspirantes y pre-candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de asumir el programa nacional de vacunación como si fuera un mérito y no responsabilidad del llamado gobierno de la Cuarta Transformación. Más aún, asumirlo como un logro de dicho partido. Hay aún spots en la televisión del referido instituto político, que afirman que la vacuna llegará a todos los sectores sociales del país, además de que Morena, aportará económicamente para preservar la salud de los mexicanos. El comercial ha recibido una serie de críticas. Jamás en el país habíamos visto cosa semejante. Es un oportunismo que se puede equiparar sobre aquellos que tratan de sacar raja política de la tragedia.

El saldo de decesos y contagios de Covid-19 en el país no es algo fortuito. Es resultado del mal manejo de la pandemia; de la irresponsabilidad y superficialidad con la que se ha conducido el régimen del presidente López Obrador. Las pruebas están a la vista. Los mensajes a lo largo del año que lleva la emergencia sanitaria han dado lugar al escarnio y a la burla ciudadana. Siempre se le ha minimizado. Y la prueba es que, durante la última visita a Oaxaca, el presidente y algunos de sus colaboradores estuvieron sin cumplir con las medidas sanitarias. A los pocos días, el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval anunció haber dado positivo. Y hay razón, si quien funge como cabeza hace caso omiso, obviamente el resto de la familia hará lo mismo. Es, pues, una incongruencia que el tema de la vacuna se tome como un mérito del gobierno de la 4T, a sabiendas de cómo ha tomado la pandemia.

Dicha acción debe quedar fuera tanto de los discursos políticos como de las campañas de proselitismo. La vacuna y los programas que se emprendieron a lo largo de la historia, para diversos males, quedaron atrás como una responsabilidad gubernamental, dado que la salud debe ser una prioridad de todo gobierno. Sin embargo, el biológico para combatir este mal tan grave, no debe ser instrumento de ningún partido. Es inmoral y falto de ética cacarearlo. INE e IEEPCO deben imponer sanciones o proponerle crear alguna figura legal para evitar este agravio a la sociedad.