Cultura de compra de votos | El Imparcial de Oaxaca
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Cultura de compra de votos

 


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La compra de votos es un fenómeno que se da cada que empiezan las campañas electorales para elegir a los nuevos representantes de la sociedad en los diferentes niveles de gobierno, ésta práctica se ha vuelto algo cultural y normalizada aunque las leyes electorales la prohíben, ya que se ha legislado para que sea ilegal que los candidatos den a cambio de un voto dinero, despensas, materiales para construcción u otros artículos. La compra de votos es una forma de coaccionar al ciudadano, es una manera de inducirlo a decidir y favorecer a quien le ofrece algo en ese momento ya que el ciudadano puede llegar a sentirse comprometido por aceptar lo que le dan.

Las diversas necesidades sociales son el principal factor para que las personas decidan ceder su poder de voto a quien les ofrece “la mejor oferta “ en el momento de las campañas políticas, este fenómeno realmente no es nuevo pero ha funcionado y se ha instalado arraigadamente porque a los candidatos les ayuda a incrementar sus votos y a los ciudadanos les ayuda a cubrir una necesidad momentánea pero esta necesidad que se cubre es mínima y pasajera.

La historia nos dice que durante el período conocido como el porfiriato se comenzaron a ver prácticas electorales ilegales y amañadas ya que las elecciones se volvieron un espectáculo ficticio para justificar que la misma persona siguiera en el poder aparentemente elegida por los ciudadanos, es en éste período donde se perdió algo de esa dignidad ciudadana que comenzó a gestar la idea colectiva de que el voto ciudadano realmente no tenía valor alguno porque el poder en turno realmente no tomaba en cuenta la voluntad popular.

La idea de que el voto no tiene tanto valor sigue vigente en la actualidad, por eso una torta y un friko siguen haciendo la diferencia entre un candidato u otro, algunas expresiones que se escuchan en períodos electorales son tales como “agarra lo que te den porque es lo único que recibirás mientras dure el período de éste gobernante “ o “ votaré por quien me ofrezca más “, estas son expresiones y acciones que reflejan la desvalorización del poder del voto y del poder del ciudadano para exigir a sus gobernantes que cumplan con sus obligaciones durante su período de gobierno.

Un ciudadano informado es un ciudadano poderoso, por eso es importante que los ciudadanos conozcan el poder que tienen para poder exigir por medios legales a sus gobernantes que cumplan con lo que les corresponde, un ciudadano poderoso sabe que su poder de voto vale más que algún ofrecimiento momentáneo, un ciudadano poderoso sabrá elegir a sus representantes por medio de acertados análisis de sus opciones en pro del beneficio colectivo y permanente.

Los ciudadanos deben erradicar la cultura de la compra de votos para fomentar la cultura de la participación activa alejada de la apatía, los ciudadanos deben fomentar el análisis crítico, la exigencia a sus gobernantes y la dignificación ciudadana, un ciudadano apático es un ciudadano que queda excluido por decisión propia de la toma de decisiones que decidirán el rumbo de su comunidad, municipio, estado y país, la participación activa ciudadana hará que  las personas se involucren más en los diferentes temas sociales, les den seguimiento y ayuden en la búsqueda de alternativas y soluciones, los ciudadanos deben ser críticos porque esto ayudará a hacer un mejor análisis de los candidatos y elegir la mejor opción.

Los ciudadanos deben saber que el poder del ciudadano es el poder de saber emplear las herramientas jurídicas y sociales  para exigir que los gobernantes se apeguen al derecho y cumplan con sus obligaciones en el lugar donde gobiernan, cuando el ciudadano tome conciencia de su poder de ciudadano se habrá dignificado nuevamente.

El camino para darle un retroceso a las prácticas de compra de votos y erradicarlas puede no ser tan sencillo y rápido pero paso a paso y con una conciencia individual se puede hacer un cambio en la colectividad, cada decisión impacta socialmente aunque no se perciba a simple vista, no olvidemos que no se puede cortar una flor sin mover una estrella.