Estrategias para disfrutar de una ¡Feliz Navidad! | El Imparcial de Oaxaca
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Estrategias para disfrutar de una ¡Feliz Navidad!

 


 

Para disfrutar de una ¡Feliz Navidad! permanente, debemos pensar y actuar de manera estratégica. Debemos conservar nuestra ventaja competitiva; construir sobre valores sólidos aprendidos en la familia, fortalecidos en las aulas y trasmitidos en el ejercicio profesional.
Debemos ser diferentes en lo que hacemos. Debemos creer en nosotros mismos.

Sepamos de una vez por todas quienes somos, de dónde vinimos y hacia dónde vamos. Gnothiseautom decían los griegos, y los romanos: nosce te ipsum; conócete a ti mismo. Conócete a ti mismo y mejórate.

La vida siempre es la esperanza de un futuro mejor, un rayo de luz que debe iluminar como un sol; una oportunidad para ser mejores en lo que hacemos. Debemos definir de manera clara, breve y sencilla qué es lo que queremos de la vida y a partir de este momento sabremos qué camino debemos seguir.

Para alcanzar el éxito en el renacimiento de cada día, se requiere de la esencia, de lo mejor de cada uno de nosotros; reinventémonos a cada instante; seamos mejores; seamos un ejemplo.

Como seres humanos seamos extraordinarios; nuestra vida es una suma de valores; alimentamos nuestro cuerpo cuando menos tres veces al día, a nuestro espíritu debemos alimentarlo en todo momento.

Seamos leales con nosotros, con nuestra familia y con nuestro trabajo; el crecimiento espiritual y económico implica el compromiso de ser integro, capaz, propositivo.

La vida es la suma de muchas oportunidades y el éxito o el fracaso depende del uso que le demos a cada una; es esencial que las percibamos, pero principalmente que las aprovechemos; que hagamos algo con nuestra vida, que cambiemos permanentemente para mejorarla.

Cuando alguien les encargue un asunto; cuando se les ocurra una idea o tengan algún pendiente; cuando se comprometan o prometan algo, resuélvanlo con diligencia; jamás expliquen cómo fue que no lo hicieron.

Debemos tener la iniciativa, y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; es decir, por fin, tomar el mundo con nuestras propias manos. Refiriéndose a esto, Don Jesús Álvarez Padilla, uno de mis maestros me decía: “Provoca tú el resultado”; acepto hacer esto porque quiero hacerlo; porque siento que es mi responsabilidad; porque de acuerdo con mis valores he decidido que debo hacerlo, aquí y ahora, cuando se espera que lo haga; cuando es útil para los demás y para mi hacerlo; es lo que esperan de mí y es lo que acepto hacer.

Para reconstruir el estado debemos entender, y aceptar, que debemos dar individualmente lo mejor de nosotros mismos a la persona que tenemos enfrente, en el momento en que la tenemos enfrente, porque tal vez nunca la volvamos a ver.

Dar individualmente: los maestros, los padres de familia, servidores públicos, empresarios, maestros y amas de casa.
Son los detalles pequeños los que llenan nuestras vidas y para trascender es necesario que sucedan hechos extraordinarios, que estemos allí en ese momento, que coincida nuestra preparación académica y madurez como personas para aprovechar la circunstancia inesperada que cambie nuestras vidas para siempre y nos permita ir realmente más allá del tiempo y el espacio.

Analizo el concepto: parsimonia dejando asentado, primero, que los jóvenes son los que lo definen de manera sencilla, diciendo: “no le pongas mucha crema a tus tacos”. Es un juego de palabras de esas que te van a servir toda tu vida y que solo se le ocurren a los maestros que sinceramente se preocupan por ti; la dejan como una tarea que nunca piensan revisar, pero que, por tu actitud, saben inmediatamente si la hiciste o dejaste de hacerla. Dice el diccionario de la Enciclopedia Encarta, que parsimonia viene del latín; es femenino y significa frugalidad en los gastos, circunspección, templanza; también entendemos por parsimonia lo sobrio, moderado y tratándose de estilo, lo que es conciso en oposición a lo redundante, ampuloso; es decir, que guarda el justo medio.

La parsimonia en la administración de empresas y en la vida, es la sabiduría, la educación del ser en los valores, que, aunada al conocimiento de las cosas materiales, nos ayuda a encontrar el equilibrio “fuente de todo ideal, encontremos en la mesura el método y el camino para llegar a nosotros mismos, para elevarnos al Reino de Dios, hagamos una cultura de nosotros mismos, veamos en la superación continua y en el método de la mesura, de la tolerancia, del equilibrio, el espejo de la contemplación que nos llevará a ser mejores”.

Lo que hemos de procurar, decía Plutarco, es la moderación, y Catón enseñaba: “Ser sencillo hace justos, generosos, enormes y bondadosos a los hombres”.

Leyendo a Rómulo Gallegos, en Doña Bárbara, encontré el relato de un padre que recorre con su hijo unas ruinas, que yo visualizo como las nuestras de Mitla y Montealbán, el joven pregunta asombrado: ¿por qué aún están de pie estos vestigios de grandeza, de cultura, después de tantos siglos; después de haber sufrido los estragos devastadores de tantos terremotos; de estar expuestas a la erosión de la lluvia, del viento y de la destrucción del hombre? El padre le contesta con firmeza: están de pie porque los hombres que las construyeron estaban conscientes de que estaban construyendo una nación; el material que usaron era realmente de primera; los constructores tenían verdaderamente los conocimientos, el talento y la experiencia necesarios y trabajaban en equipo como si fuera un sólo hombre.

Una vez encontrado el camino, nos obligamos voluntariamente a compartir con los demás la parte de verdad que vayamos alcanzando, a contribuir en la medida de nuestros conocimientos al bienestar de los demás; no tiene caso pasar por este mundo sin dar sabor a nuestra vida y a la de los demás, vivir sin pensar y peor aún, sin actuar; sin provocar resultados, sin aportar nada de nada a nadie, ni siquiera a nosotros mismos; vivir así es un desperdicio.

La lealtad debe ser uno de nuestros valores más arraigados. La lealtad hacia los oaxaqueños, y las oaxaqueñas por supuesto; para bien de todos en 2017 sigue siendo la mujer, quién más, el eje central de la casa y ahora también del negocio.
La estrategia es reconocer, aceptar y aprovechar el hecho de vivir en uno de los estados más ricos del país y disfrutar de una ¡Feliz Navidad!