Luego del tiroteo registrado este lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Valle de México, lo mínimo que se esperaba era que este martes se reforzara la vigilancia en los accesos, el Museo de Sitio y dentro de la extensa explanada de Monte Albán, en Oaxaca.
Un grupo de pequeños de una escuela primaria suben formando filas por las escaleras hasta el umbral del acceso a la zona arqueológica. Dos grupos de turistas extranjeros, muchos llevando bolsos en mano, están a la espera de entrar y esperan en la zona de torniquetes mientras otros tantos forman fila para la compra de los costosos boletos para acceder a la zona arqueológica.
Solo tres guardias nacionales
Apenas en esa zona de torniquetes es posible ver a tres uniformados de la Guardia Nacional que se limitan a solicitar, solo a algunos de los numerosos visitantes, que abran su bolsa o mochilas y realizan una mínima ojeada sobre los utensilios que los visitantes pudieran llevar.
Sin arcos de seguridad
No, no hay arcos de seguridad, detectores de metales y, a pesar de la invasión a la intimidad, tampoco “cacheo” a los paseantes o visitantes que pueden acceder libremente hacia la zona de monumentos.
Un día después del tiroteo en San Juan Teotihuacán, instituciones policiacas, municipales, federales o estatales, despreocupados, no observaron un verdadero reforzamiento a la vigilancia del lugar.
También “subieron” a Monte Albán reporteros y reporteros gráficos como Jorge Luis Plata. En las imágenes compartidas por el periodista es factible ver, como lo comprobamos in situ,
Mujeres y hombres accedían a la zona de monumentos y el Museo de Sitio con voluminosos morrales o bolsos, muy pocos fueron supervisados pues EL IMPARCIAL apenas contó a tres uniformados, ninguno de ellos al interior de la zona arqueológica.
Subir y bajar sin restricciones

Sin embargo, en una visita realizada por EL IMPARCIAL en la zona observó casi nulo reforzamiento en la seguridad y vigilancia. Dos grupos de menores de una escuela cercana y sus profesores accedieron sin revisión alguna. Turistas caminaron desde la zona de estacionamiento y los tres uniformados estaba en la entrada del Museo de Sitio. Apenas alguno de ellos, tibiamente, pidió revisar mochilas a algunas mujeres seleccionadas al azar.
Un reporte periodístico difundido por agencias nacionales indicaba que “En este complejo, visitantes y reportes periodísticos advierten que los detectores de metales instalados en los accesos principales no cumplen su función. Aunque están visibles y colocados como parte del filtro de ingreso, no emiten alertas ni reaccionan, lo que sugiere que podrían estar desactivados o inservibles.
Las críticas no se limitan al equipo. También se señala que el control de acceso es mínimo: basta con presentar el boleto para ingresar, sin revisiones a mochilas o equipaje, incluso cuando estos son voluminosos”. Esto lo pudo comprobar EL IMPARCIAL al promediar la tarde.
Zona de escape
A ello se suma otro punto vulnerable: accesos alternos, como el del Cerro del Jaguar, donde —según testimonios— no hay vigilancia constante, lo que permitiría evadir cualquier tipo de control. Este “boquete” en seguridad ya ha sido señalado en diversas ocasiones por la población circundante al sitio arqueológico.
El ataque armado en Teotihuacán desencadenó una serie de reacciones y alertas en el ámbito mundial respecto a la seguridad en México. A Monte Albán y Oaxaca llegan a diario cientos de turistas que suman millones a lo largo del año. El martes la víctima fue una ciudadana canadiense, ayer a la zona arqueológica de Oaxaca arribaron europeos y gente de diversas nacionalidades como canadienses y norteamericanos, además de la población local y no se observó reforzamiento alguno de la seguridad.







































