Detrás de las postales turísticas y la propaganda oficial, la realidad delictiva destruye la narrativa de tranquilidad en la entidad. Entre enero y septiembre de 2026, el estado acumuló 619 víctimas de homicidio doloso (574 hombres y 45 mujeres), ubicándose en el octavo lugar nacional en homicidios, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
El reporte oficial señala que tan solo durante el mes de septiembre se cometieron 59 homicidios, incrementando la cifra acumulada respecto a agosto, cuando se registraban 560 víctimas. A nivel nacional, Oaxaca concentra el 4.8% del total de homicidios dolosos registrados en el país (619 de 12,798).
LA TRAMPA DE LA COMPARACIÓN ESTADÍSTICA
La tabla nacional la encabeza Baja California con 1,092 víctimas, superando a Guanajuato que se colocó en segundo sitio con 1,089. Les siguen Chihuahua (1,009), Sinaloa (978), Estado de México (818), Guerrero (731) y Morelos (673). Este bloque de siete entidades concentra la mitad de los homicidios del país (6,399 casos).
Sin embargo, refugiarse en el argumento de que “Oaxaca no está en el grupo prioritario” oculta una realidad crítica: la entidad supera por un 54.1% la media nacional (fijada en 401.69 casos por estado). Además, en la comparación entre los periodos enero-septiembre de 2025 y 2026, Oaxaca fue la entidad que reportó la menor disminución en el promedio diario de homicidios dolosos en todo el país.
A nivel nacional, aunque septiembre de 2026 registró la cifra promedio más baja desde 2015 para un mes de septiembre (42.2 víctimas diarias), la cifra tuvo un repunte en comparación con agosto de este mismo año, cuando el promedio diario fue de 40.9.
DE CÉLULAS LOCALES A LIGAS NACIONALES: LA MUTACIÓN DEL CRIMEN
Durante años, la versión gubernamental sostuvo que en Oaxaca operaban únicamente bandas criminales locales de bajo impacto, especialmente en el Istmo de Tehuantepec y la Costa. Sin embargo, las autoridades han tenido que admitir que las células locales han establecido vínculos directos con cárteles de alcance nacional:
- El Istmo bajo el fuego de “Los Cromos” y el CJNG: La violencia se ha acentuado en municipios clave como Juchitán, Tehuantepec, Salina Cruz y Matías Romero, donde grupos locales como “Los Cromos” establecieron nexos de operación con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Aunque las autoridades argumentan que la banda delictiva ha sido poco a poco desmantelada y uno de sus principales lideres, “El Cromo”, ya fue capturado.
- La Costa y la reconfiguración del Cártel de Sinaloa: En la franja costera, estructuras delictivas vinculadas a liderazgos como “El Bogar” —originalmente ligados a los Beltrán Leyva— reestructuraron sus alianzas para alinearse con facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente con el grupo de “Los Rusos”.
DOS FRENTES: DISPUTAS DE TIERRAS Y GUERRA DE CÁRTELES
La letalidad en suelo oaxaqueño responde a la concurrencia de dos fenómenos delictivos:
- Conflictividad agraria e intercomunitaria: Históricas disputas territoriales, de colindancia y por recursos naturales en la Mixteca, la Sierra Sur y Valles Centrales, que frecuentemente derivan en enfrentamientos y emboscadas armadas.
- Disputa por corredores estratégicos: La alianza entre bandas locales y grandes organizaciones criminales ha convertido al Istmo y la Costa en puntos de disputas por el control de rutas para el tráfico de armas, drogas y personas.
Esta problemática se agrava por la división política del estado en 570 municipios (417 bajo el régimen de Sistemas Normativos Indígenas), lo que limita la capacidad de cobertura policial e investigación operativa en zonas rurales e interserranas.
UN LLAMADO A LA ATENCIÓN REGIONAL
Los datos al mes de septiembre revelan que Oaxaca atraviesa un escenario de alta vulnerabilidad en materia de seguridad. Minimizar las cifras o argumentar reducciones marginales solo distorsiona la urgencia de fortalecer la procuración de justicia y contener el avance de la delincuencia organizada en las regiones del estado.






































