Yaguar Xoo: el santuario del jaguar en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca
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Yaguar Xoo: el santuario del jaguar en Oaxaca

Los animales que se encuentran en este lugar fueron recuperados por la Profepa, víctimas de tráfico ilegal o maltrato; el proyecto estrella es la habilitación de Nicté Ha y Celestún Petén


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Eran mascotas, regalos de cumpleaños, animales a punto de ser entregados a circos a los que les quitaron incluso las garras, otros que fueron traficados desde la Amazonía y que ahora se encuentran en el santuario del jaguar Yaguar Xoo, el primero en el mundo con un proyecto para habilitar desde sus primeros días de nacidos a dos especímenes y reintegrarlos a su hábitat natural.

Se trata de Nicté-Ha y Celestún Petén, dos jaguares encontrados huérfanos en la biósfera de Calakmul a los siete días de nacidos y recuperados por la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) días después.

El 90% de los animales que se encuentra en Yaguar Xoo es propiedad federal; fueron recuperados por la Profepa víctimas de tráfico ilegal o maltrato. Tigres, leones, osos negros y hasta un cocodrilo fueron enviados a este lugar para garantizar su supervivencia. El proyecto estrella es la habilitación de Nicté Ha y Celestún Petén y consta de cinco etapas en las que tienen un objetivo primario: en un lapso no mayor a dos años demostrar que son capaces de sobrevivir y ser autodependientes en condiciones de vida libre sin crear lazos afectivos ni dependencia con el ser humano.

“Se encontraron en estado de desnutrición, a los jaguares nunca los abandona la hembra, seguramente mataron a la madre, alguien se quiso quedar con las crías para después venderlas y a la hora que vio que se le iban a morir dijo ‘aquí están las crías’.

La Conanp (Comisión Nacional de Áreas Protegidas) eligió a Yaguar Xoo por su experiencia para que las habilitemos, no es rehabilitación porque no habían aprendido nada, lo más importante es que no vean al humano como su proveedor de alimento”, explica Francisco Remolina, veterinario zootecnista del santuario.

Tras la crianza y la alimentación con una dieta especial, la tercera etapa es la preparación para que los jaguares aprendan a vivir en un medio natural, para lo cual se les ha adaptado un área que impide su contacto visual con los humanos. Dentro hay un cuerpo de agua artificial donde pueden pescar y una zona para la cacería de presas. Hasta ahora han aprendido a capturar conejos y comienzan las pruebas con animales más hábiles y agresivos: tejones, mapaches y pecaríes.

Posteriormente, en el área natural de Solferino, Quintana Roo, se realizará una preliberación en donde Nicté Ha y Celestún Petén deberán demostrar que pueden cazar jabalíes y presas más grandes, porque “si no los saben matar los van a matar a ellos”, asegura el especialista.

Luis Alberto Yescas, biólogo encargado del proyecto, explica que otro de los objetivos del santuario es incrementar la población de los jaguares, para lo cual se estudia la posibilidad de que previo a la liberación, que es la quinta etapa, los dos ejemplares estén preñados, ya sea por inseminación artificial o con una búsqueda selectiva de pareja.

Adicionalmente, en conjunto con la Alianza Nacional por la Conservación del Jaguar, se busca crear un banco genético con la información de todos los jaguares cautivos en México para determinar cuáles pueden tener crías viables para su liberación.

En el país, explica Yescas, existe un gran descontrol sobre la información de los jaguares nacidos en cautiverio, en gran parte por el tráfico ilegal que se ha generado desde otros países. De los 15 jaguares resguardados en el santuario 10 fueron traficados desde la Amazonia. “Cuando inician los zoológicos el objetivo era ser atractivos, tener los animales más grandes y se empezó a traer animales de Sudamérica que son más grandes que los mexicanos, llegan de esa forma, se hace una reproducción descontrolada, el objetivo ahora es determinar cuántos jaguares mexicanos hay en cautiverio en México”.

No se va a ver a los animales

Yaguar Xoo se ha transformado de un zoológico a un santuario, en donde el objetivo principal ha dejado de ser el “ir a ver a los animales” para dar paso al conocimiento de la reserva natural conformada por cuatro comunidades de Valles Centrales.

Entre 2011 y 2013, los municipios de Unión Zapata, Mitla y Díaz Ordaz cedieron tierras para conformar áreas destinadas voluntariamente a la conservación que, junto al Área Natural Protegida de Yagul, suman 25 mil hectáreas.

En esta zona, de acuerdo con el ingeniero Víctor Rosas, director del santuario, se encuentran las seis especies de felinos del país: puma, jaguar, jaguarundi, ocelote, lince y tigrillo, además de otras especies características de Valles Centrales como venado cola blanca y armadillo.

Esta zona es además una cuna de la civilización planetaria. Las cuevas prehispánicas de Yagul –Los Machines y Las Palomas- y de Mitla –de la Calavera y del Diablo-, que fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, son sitos en donde se han encontrado evidencias de de que el maíz y la calabaza existían hace 4,200 y 10,000 años antes de Cristo. También se han encontrado rastros de la existencia del primer jaguar hace 10,000 años.

Como parte del trabajo con las comunidades se ha creado dentro del santuario La casa del Abuelo Jaguar, un lugar para la venta de artesanías que busca alcanzar a 70 comunidades. Las creaciones tienen como principales elementos de representación el jaguar y el maíz.

Para la recaudación de fondos, Yaguar Xoo ha realizado subastas de obras de artistas como Francisco Toledo, Guillermo Olguín y Sergio Hernández.

2005

Yaguar Xoo realizó el primer proyecto de reintegración de un jaguar a su hábitat natural. “Jaguar de Luz” reintegró a un jaguar adulto a la comunidad de Asunción Lachixila, sin embargo, a diferencia de Nicté-Ha y Celestún Petén, este era un ejemplar adulto, que solo requirió apoyo para reconocer el espacio y el mantenimiento de presas.


 

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