Tras la decisión del gobierno federal de designar a Leopoldo de Gyves de la Cruz, fundador de la Coalición Obrero Campesino Estudiantil (COCEI), como el próximo embajador de México en Venezuela, diversas voces lamentaron que la carrera diplomática se haya convertido en pago de favores políticos.
Cinco días después de que el juchiteco visitó al presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional, se realizó el anuncio por parte del mandatario nacional y solo se espera el beneplácito del nombramiento por parte del gobierno de Venezuela que encabeza Nicolás Maduro.
El ofrecimiento llega después de que Morena lo descartó como candidato a la gubernatura de Oaxaca, por lo que se unió a la nominación de la senadora Susana Harp quien perdió en las encuestas internas frente a Salomón Jara pero mantiene su reclamo ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
A través de su agrupación Alternativa Patriótica –COCEI y la de su hijo Emilio de Gyves Montero, iniciaron en diciembre de 2012 movilizaciones para apoderarse de terrenos
Acostumbrado a la presión, tras el terremoto que devastó Juchitán en 2017, junto con la COCEI exigió recursos con el argumento de reconstruir viviendas.
Además, formó la Red de Usuarios de Energía Eléctrica en Resistencia, organización que se niega a pagar a la CFE los costos del consumo de la energía que utilizan.
Sin experiencia ni conocimientos en el Servicio Exterior Mexicano, representará a nuestro país en Venezuela, en otro caso más como sucedió con María Isabel Arvide Limón, designada como cónsul titular en Estambul, Turquía.







































