Agobiados por la pandemia, festejan a la Virgen de la Soledad | El Imparcial de Oaxaca
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Agobiados por la pandemia, festejan a la Virgen de la Soledad

Este año no habrá mañanitas ni festejos, tampoco concurrencia de feligreses; todas las expresiones de devoción serán a distancia


Agobiados por la pandemia, festejan a la Virgen de la Soledad | El Imparcial de Oaxaca

La pandemia del Covid-19  ha obligado a cancelar los festejos para celebrar a Nuestra Señora de la Soledad, mejor conocida como la Patrona de Oaxaca.

A diferencia de otros años en que los feligreses llegaban con días de antelación de diversas regiones y comunidades de nuestro estado, la explanada de la Basílica luce desierta ante las disposiciones sanitarias de las autoridades de salud y eclesiásticas. 

Ya nada es igual y aquellas peregrinaciones con personas de todas las etnias oaxaqueñas, para arribar a oír misa y cantar las mañanitas a la virgen, no fue posible. 

Tampoco se llevó a cabo la tradición de llevar a sus vírgenes para que sean bendecidas, lleve flores, veladoras y ofrendas.  

Oaxaqueños y creyentes de otras entidades del país tuvieron que cancelar sus visitas, sus peregrinaciones, que año con año realizan para celebrarla y recordar aquel 18 de diciembre de 1620, cuando algunos atribuyen el descubrimiento de su rostro y manos en una caja a los pies de una ermita.

Hoy deben guardar sus días para agradecer los milagros concedidos de la santa patrona, pues debido a la presencia del virus se cancelaron los carros alegóricos que llegaban a su santuario y en donde en los primeros minutos de este jueves participaban en las tradicionales mañanitas.

Doña Catalina Vásquez recordó que año con año, durante la madrugada, grupos musicales llegan a rendir culto, además de convivir con quienes acuden al festejo,  degustan y participan en la verbena que se instala en el jardín Morelos y las calles Independencia.

“Es día de fiesta pues en el atrio grupos musicales tocan para alegrar el día, como parte de la ofrenda que le han traído a la Virgen. Muchos llegan de diversas localidades de Oaxaca y las regiones, también llegan de otros estados y se suman a los festejos”.

Para doña Susana González son días propicios para agradecer los milagros concedidos de la santa patrona, y aunque no pueden hacerlo en su templo si lo harán desde sus hogares. 

“Ya tengo mis veladoras, mis flores y una Virgen que protege nuestra casa, nuestra familia. Ahí la vamos a festejar, aunque todos los días del año siempre la veneramos pues es nuestra madre”, expresó . 

Monseñor Pedro Vásquez Villalobos, arzobispo de Antequera Oaxaca, recordó que han pasado 400 años de la aparición de la Virgen de la Soledad y los oaxaqueños han vivido un año jubilar por su presencia bendita.

La Virgen de la Soledad ha hecho el silencioso pero inmenso milagro de unificar multitud de lenguas y diferentes razas de características bien definidas, en un conjunto armonioso, equilibrado y bien perfilado.  

“Bajo sus manos caben todos los oaxaqueños sin distinción de ninguna clase: el sabio, el ignorante, el bueno y el malo, el rico y el pobre; por eso también, ella unifica esas distinciones de razas, de lenguas, de costumbres”.

Madre del amor y la esperanza 

Ante su acompañamiento durante cuatro siglos y los cientos de milagros concedidos, la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad se ha convertido en la madre del amor y de la esperanza, pero también en un símbolo de unidad e identidad de los oaxaqueños.

A los pocos años de llegar aquel 18 de diciembre de 1620, la devoción a la virgen empezó a crecer y a tener un gran arraigo, porque los prodigios existen debido a esa gran fe hacia ella, ya que nadie ha dejado de recibir una respuesta a sus peticiones y plegarias, apuntó.

Exvotos llevaron al lugar obsequios elaborados con piezas como conchas de mar, predominan en el museo, pues la imagen está considerada como advocación protectora de los marineros.

Un exvoto es una ofrenda que los fieles dedican a Dios, a la Santísima Virgen o a algún santo en recuerdo de un beneficio recibido. Se ponen en los muros u otro lugar de un santuario, templo o capilla como testimonio permanente de aquel favor divino.

Según el cronista de la ciudad de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Beltrán escribió que el general José María Morelos y Pavón acudió con todos sus oficiales y tropas el 18 de diciembre de 1812, al templo de la Virgen de la Soledad.

Después de derrotar a las fuerzas realistas y ocupar la ciudad de Oaxaca para agradecer su protección en la batalla y nombrarla como la Capitana de los Ejércitos Insurgentes.

Hidalgo encabezaba el movimiento de independencia nacional con la Virgen de Guadalupe, pero Morelos tomó a la Virgen de la Soledad como su patrona al ver que el pueblo de Oaxaca tanto la veneraba desde esa época.

Una de ellas dice: “José Hernández, de 63 años de edad, se vio gravemente enfermo de pulmonía y viendo que corría peligro su existencia invocó a esta divina imagen y quedo salvo gracias a Dios. 25 de noviembre de 1889”.

Otra más: “El 21 de noviembre de 1767, tendió a su casa Julián Castellanos, le salieron ladrones en la cañada de la hacienda de Don Benito… y lo dejaron como muerto, invocando a esta… se arrancó el cuchillo de la barriga, quedó libre y con salud”.    

De Santuario a  Basílica Menor 

La Basílica de La Soledad posee una planta de cruz latina y el material esencial del edificio es la cantera verde, una piedra muy común en algunas partes de Oaxaca.

Nuestra Señora de la Soledad, fue coronada pontificiamente el 18 de enero de 1904. Tal coronación fue posible gracias al esfuerzo del primer arzobispo de la ciudad de la Antequera de Oaxaca, don Eulogio Gillow y Zavalza.

La corona fue hecha con las joyas y esmeraldas que donó el prelado y que pertenecieron a su señora madre Doña María Josefa Zavalza y Gutiérrez, Condesa de Selva Nevada. Siendo Delegado de su Santidad San Pío X en tal solemnidad, Monseñor Ridolfi.

El Santuario fue elevado a la dignidad de la Basílica Menor, agregada a la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, bajo el pontificado de San Juan XXIII en 1960. Durante el primer viaje a México que hizo el Papa San Juan Pablo II, el 29 de enero de 1979 llegó a Oaxaca y en la Basílica se postró ante la venerable imagen de María. 

Monseñor Bartolomé Carrasco Briceño, Arzobispo de Oaxaca le hizo entrega de una réplica en plata de la Virgen oaxaqueña en nombre de toda la arquidiócesis. Luego, emocionado, Juan Pablo II pidió a los Obispos se acercaran para impartir la bendición «Urbi et orbi”. Entre Lágrimas, vivas y porras, tapizaron el acto. El Arzobispo dijo al Papa: “También los oaxaqueños amamos a la Virgen”.

El primer templo dedicado a la Virgen de la Soledad en la ciudad de Oaxaca fue construido en los primeros años posteriores a la Conquista de México.

Cuando en 1532 el rey Carlos I de España concedió el título de ciudad a la Antequera de Oaxaca, se elevó en las inmediaciones del cerro del Fortín un pequeño santuario que fue dedicado a San Sebastián.

El templo incluía una pequeña capilla dedicada a la Virgen de La Soledad y el edificio de la Basílica inició su construcción hacia 1682 y en 1690 fue consagrada por el obispo Sariñana y Cuenca, las obras estuvieron a cargo del fraile betlemita Sebastián de San Felipe.

 


 

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