Contagiarse de Covid-19, un golpe emocional y económico
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Contagiarse de Covid-19, un golpe emocional y económico

Sólo en consultas, medicamentos y algunos insumos, una familia con 4 integrantes gasta más de 30 mil pesos al presentar los síntomas

Contagiarse de Covid-19, un golpe emocional y económico | El Imparcial de Oaxaca

En apenas dos semanas, la familia de Amelia Lucía gastó poco más de 30 mil pesos en consultas, medicamentos y otros insumos para hacer frente al nuevo coronavirus, cuyos síntomas fueron diferentes en cada uno de los integrantes.

De 53 años de edad, el padre de Amelia Lucía inició con cuadros de fiebre hasta llegar a los 40 grados de temperatura y dolor de cuerpo cinco días después, que generaron su traslado a un médico particular y un diagnóstico de posible dengue.

Para confirmar la sospecha clínica, el médico recomendó la realización de estudios que descartaron el dengue, pero advirtieron de otra enfermedad por que la debía iniciar tratamiento.

Al llegar al décimo día desde que inició con los primeros síntomas, Amelia Lucía cuenta que su padre empezó a mostrar otros síntomas como la desorientación o la falta de atención a las indicaciones que le daban.

Esta situación generó que ella y su hermano de 31 años lo llevaran a otro médico particular, que les sugirió realizarle la prueba Covid-19 para descartar o confirmar la enfermedad, pese a que no presentara otros síntomas como la tos.

La familia apartó una cita para acudir al laboratorio particular donde no pudo llegar, porque en el traslado el jefe de familia empezó con dificultades para respirar y tuvieron que desviar el camino hacia el Hospital regional “Presidente Juárez” del ISSSTE.

Al llegar al nosocomio, los hermanos con su padre tuvieron que esperar tres horas para ser atendidos, con la excusa del personal de un cambio de turno y el reducido número de trabajadores en ese momento.

Pese a mostrar desorientación, los trabajadores del nosocomio no permitieron que el padre de Lucía ingresara acompañado, por protocolos de seguridad al ser un caso sospechoso del nuevo coronavirus.

Horas más tarde, el padre salió del nosocomio sin la aplicación de alguna prueba, pero con la recomendación a los hijos de mantenerlo aislado en casa.

Al mismo tiempo, el médico particular que sugirió la prueba Covid-19, se comunicó con la familia para dar seguimiento al paciente y exponerles que en caso de presentar mayores dificultades para respirar, debía ser internado.

Para mantenerlo en vigilancia y evitar complicaciones, los cuatro integrantes de la familia decidieron adquirir un tanque de oxígeno y llamar también a la línea telefónica de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), a los que reportaron el caso.

Realizan la prueba 

Amelia Lucía señala que ese día acudió a su casa la brigada de los SSO sin generar alarma entre los vecinos, pero solo aplicaron la prueba al padre de familia y no al resto de los integrantes, pese a que la solicitaron por ser contactos directos.

Dos días después la dependencia confirmó el resultado positivo por Covid-19, al mismo tiempo que la familia mantuvo al padre con el tanque de oxígeno y compró una serie de medicamentos por instrucción del mismo personal de salud.

No pasaron más de dos días después del resultado positivo, cuando la madre de Lucía empezó a mostrar las primeras sospechosas de Covid-19 con un fuerte dolor de cabeza y pecho, así como dificultad para respirar.

Amelia Lucía y su hermano decidieron acudir a un laboratorio particular para las respectivas pruebas, que confirmaron la enfermedad en el resto de la familia, pero cuyos síntomas fueron distintos y ambos apenas sí tuvieron molestias.

Todos se mantuvieron en aislamiento domiciliario y optaron por comidas balanceadas y constantes líquidos por recomendación del personal de salud, sobre todo en el cuidado de los jefes de familia que forman parte de los grupos de riesgo por padecer diabetes y fibromialgia.

Lucía afirma que desde el momento en que acudió la brigada, personal de los SSO mantuvieron comunicación todos los días para saber cómo iba la evolución del padecimiento en cada uno de los integrantes de la familia.

Después de cumplir con el periodo de aislamiento, el mismo personal de salud se comunicó con la familia para darlos de alta y sugerirles la aplicación de otras pruebas para confirmar que estuvieran libres del nuevo coronavirus. Sin embargo, no volvieron a aplicarlas.

“Es un golpe emocional y económico; nos gastamos mucho en pruebas y medicamentos, más el pago de servicios de médicos y de enfermeras que por un tiempo iban a la casa, pero que dejaron de ir por miedo al contagio”, recuerda Amelia Lucía de 26 años, quien desconoce cómo y en qué momento la enfermedad ingresó a su hogar, pese a todos los cuidados de prevención e higiene que tenían.

 

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