Palacio municipal de Tejupan, una obra con piedras rosas
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Los Municipios

Palacio municipal de Tejupan, una obra con piedras rosas

En la roca central se dibujó el calendario azteca.

  • Palacio municipal de  Tejupan, una obra  con piedras rosas
  • Palacio municipal de  Tejupan, una obra  con piedras rosas

Del texto titulado Pedro Neri Gutiérrez, una vida con visión de futuro, César Cervantes–Alfonso Neri del Río, además de narrar la biografía del personaje, revelan interesantes datos relacionados específicamente a la construcción del palacio municipal de este importante municipio, enclavado en la región Mixteca de Oaxaca.

En ello se especifica que la magna obra fue impulsada e inspirada enteramente por el oriundo de esta tierra don Pedro Neri Gutiérrez: “…La construcción del portal municipal había empezado en 1908, durante la presidencia de Antonio Feria Velasco, pero fue suspendida al poco tiempo por falta de recursos económicos, dejando apenas una parte de los cimientos como puede verse en la imagen siguiente…”

Y se agrega “Gracias a la iniciativa de don Pedro Neri Gutiérrez, en 1934 se inicia nuevamente el proyecto para continuar la construcción. Se amplió el original con una parte del terreno cedido por Constantino Cruz. Se hicieron los preparativos, atendiendo a un nuevo diseño arquitectónico para levantar un portal a la altura de las aspiraciones de don Pedro Neri Gutiérrez y de esa generación de tejupenses. Se buscó a los mejores albañiles de la región y a quienes labrarían las rocas para que llegaran a trabajar a Tejupan. Las autoridades municipales impulsaron el trabajo y la organización de sus habitantes para ofrecer su tequio y se comenzó la obra.

“Se hallaron betas de piedra color de rosa en las ricas minas del Cerro Sadoco. Allí se concentraron grupos de personas con barretas, palas y picos para localizar, seleccionar y arrancar las mejores. Se hicieron también las brechas por donde se arrastrarían las rocas que posteriormente serían labradas con un cincel, un martillo y la creatividad que la dan identidad a esa hermosa construcción.

“El traslado de las grandes rocas resultó toda una hazaña. Las yuntas de bueyes fueron prestadas por campesinos para acercar las enormes piezas hasta donde hoy está el jardín y a un lado de la iglesia. Por sus dimensiones y peso, en ocasiones para tramos realmente cortos se usaron cinco, ocho o diez yuntas para una sola roca, mientras que para otros trechos se necesitaron relevos, haciéndose famosas las yuntas de Yuyuza por fuertes y grandes que arrastraban las rocas sobre ramas gruesas de árboles que se cortaban en el mismo cerro. Esas rocas eran amarradas con mecates gruesos de palma para que no se cayeran de la cama de encinos sobre la cual eran arrastradas por las yuntas hasta el lugar donde eran labradas.

“También se sumaron para el trabajo de acarreo de rocas, las personas con sus yuntas de las comunidades de Monteverde, de Yudaba, Yodobada, Chocani, de Tierra Blanca, de Peñasco y Santa Catarina, como vehículos potentes de trabajo que tenían el propósito fundamental de levantar aquella magna obra hasta que concluyó en 1943.

“Las rocas comenzaron a ser transformadas en piezas de precisión milimétrica por canteros que, una vez terminadas, se iban poniendo en el suelo hasta lograr el arco para después colocarse en la estructura del portal. En cada uno de los arcos encontramos una figura diferente, un símbolo ligado a la cultura, a las artes, a la historia de nuestro estado y de nuestro país.

“La roca central, donde fue dibujado el calendario azteca, se encontró en otro cerro distinto al de Sadoco; fue realmente una proeza hacerla llegar hasta el lugar donde fue utilizada.

“En la parte alta donde termina el portal encontramos dibujada el águila como un símbolo de los mexicanos. En uno de los arcos encontramos la figura de un ángel portando un listón que dice: honor y gloria a don Pedro Neri Gutiérrez…”, concluyen.

El pequeño libro encierra un cúmulo de reflexiones y revelan grandes hazañas ocurridas en este suelo patrio: “…los análisis de estos y otros acontecimientos hacen de esta publicación una lectura indispensable para reflexionar sobre los problemas pasados y presentes del pueblo de Tejupan, rodeado de cordilleras en la mixteca oaxaqueña”.