Tras marchar al palacio municipal —y de paso visitar el Cuartel Morelos— integrantes de la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL) y del Frente Popular Revolucionario (FPR) recuperaron espacios en el zócalo tras ser desalojados el pasado fin de semana en el marco del V Informe de Gobierno.
A temprana hora, los vendedores informales se movilizaron de Santo Domingo de Guzmán al palacio municipal, en donde exigieron una mesa de diálogo con las autoridades y resolver el tema de espacios.
Sin embargo, a su paso por las distintas vialidades capitalinas, los inconformes con el operativo contra el comercio ambulante pintaron diversas leyendas en contra del edil morenista, Oswaldo García Jarquín.
Encabezados por Adán Mejía, los inconformes tronaron en contra de la omisión del presidente municipal, para resolver no solamente el tema del comercio en vía pública, sino también la recolección de basura y seguridad.
Aunado a ello, los comerciantes exigieron al edil capitalino poner un alto a los operativos violentos en contra de los vendedores ambulantes, a quienes quitaron espacios.
Incluso, anunciaron que conformarán un frente común de comerciantes ambulantes en la búsqueda de defender sus derechos, como una forma de organizarse con otras personas afectadas en sus derechos.
No obstante, más tarde, en una marcha que organizaron hacia el zócalo capitalino los integrantes de las organizaciones UACOL y FPR retiraron vallas que obstaculizaban su paso al sitio del que habían sido retirados el pasado fin de semana.
Armado de palos, los inconformes con el operativo denominado Alfa III ingresaron a la plaza central y a empellones retiraron a los escasos policías que resguardaban el espacio.
Por momentos se tensó la situación, dado que algunos de los comerciantes buscaban golpear a los uniformados, reteniendo tres unidades de la corporación policial, mismas que más tarde fueron recuperadas.
Minutos después del ingreso forzado, arribó Marcos Fredy Hernández López, director de Seguridad Pública Municipal, acompañado de elementos con equipo anti motín; sin embargo, se privilegió el diálogo y se evitó la confrontación violenta, quedando el espacio en manos de los comerciantes informales.