Inmediaciones de CU, economía “fantasma” | El Imparcial de Oaxaca
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Inmediaciones de CU, economía “fantasma”

Sin clases presenciales en la UABJO, los negocios del interior o sobre la avenida han bajado las cortinas o reducido sus horarios


Inmediaciones de CU, economía “fantasma” | El Imparcial de Oaxaca

Aunque la nueva normalidad y las vacunas han propiciado un regreso paulatino a las instalaciones de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), pero para trámites u otras actividades, las papelerías y casetas en el interior y fuera de Ciudad Universitaria lucen desoladas. 

Los horarios en ellas se han reducido o definitivamente no abren desde hace más de un año. La recuperación es lenta, cuenta Jesús, responsable de Copiarte, una papelería con casi 20 años de existencia, pero que sigue sin recuperar la totalidad de ventas previas a la emergencia.

Ante la ausencia de estudiantes, su negocio y otros tantos ubicados sobre la avenida Universidad tuvieron que cerrar varios meses, pues dependen en gran parte de los universitarios. “Este año nos ha ido mal, hemos visto una disminución muy considerable en la venta de productos, todo lo que es papelería”, cuenta Jesús Ramírez.

La situación es similar en el interior, en torno a las facultades de Enfermería y Obstetricia y de Arquitectura, donde cerca de 10 casetas siguen sin abrir. En la mayoría se ofrecían alimentos, pero sin personal de la universidad o alumnos que acudan de manera constante no hay clientela.

Aunque ayer se observó la presencia de estudiantes y trabajadores, los primeros solo han acudido a realizar algún trámite o a recoger sus diplomas. Afuera, otros esperan el paso del camión para regresar a sus casas. En tanto, la actividad en papelerías, tiendas de autoservicio, de uniformes y otros es incipiente.

En establecimientos como el de Ramírez, donde tuvieron que cerrar por cinco meses, la venta es poca, pero apenas alcanza la mitad comparado con las tenidas antes de la pandemia. 

Ahora, al margen de los estudiantes que acuden a algún trámite, son los vecinos de la zona o transeúntes quienes se han vuelto nuevos clientes. Desde que empezó la vacunación, dice, hay un repunte considerable que les ayuda a mantener los costos de operación, pero todavía es bajo.