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En medio de crisis, comerciantes apuestan por ventas en redes sociales

Parques y jardines se convirtieron en sitios de entrega de productos que se han comercializado en redes sociales


En medio de crisis, comerciantes apuestan por ventas en redes sociales | El Imparcial de Oaxaca

“Entrego en el Jardín San Francisco”, “entrego en el asta”, “me acerco a tu ubicación”, son algunas de las frases que acompañan la promoción de diversos productos en redes sociales como Facebook, Instagram o por grupos de WhatsApp. 

Ya sea ropa de segunda mano (propia o “americana”) o nueva, maquillaje, plantas, alimentos, libros, muebles y todo tipo de productos, estas plataformas han motivado la comercialización y el emprendimiento de personas que como Heidi buscan un ingreso extra para alcanzar sus metas. O que en algunos casos procuran el sustento familiar, apoyarse en los estudios y otras razones.

En varios casos, los parques y jardines públicos de la ciudad son punto de encuentro entre proveedores y clientes. A veces en los jardines San Francisco y Morelos, o en la Alameda de León.

Aunque ya existían antes de la pandemia, muchos bazares o negocios cobraron auge durante la pandemia, como una manera de allegarse un ingreso extra o generar uno por la pérdida de empleos. Y que en Oaxaca dieron pie o aumentaron el número de integrantes de grupos de venta o de trueque.

Heidi es una de las oaxaqueñas que a sus 20 años de edad decidió emprender un bazar en Instagram y sumarse así a un grupo de personas, muchas de ellas mujeres, que tratan de impulsarse en redes sociales. 

Hace mes y medio que su “Bazaurio” se integró a esa red social. Aunque para ella es una manera de generar ingresos extras para alcanzar la meta de tener un negocio más grande. Cuenta con un trabajo y salario fijo –explica– pero tener otros recursos le permitirá conseguir más rápido su propósito.

Mientras espera a los clientes con quienes acordó la entrega del producto en el centro de la ciudad, comparte su experiencia. Sostenerse únicamente con este tipo de ventas no es una opción que ella vea viable. Con la crisis, reconoce que el salario mínimo no alcanza para lograr lo que se quiere o mantener a una familia. 

Heidi dice que como ella otras personas –conocidas y no– han decidido emprender un negocio por redes sociales para apoyarse en sus estudios o ayudar en el sustento de la familia. 

Por ahora, y aunque tiene pocos seguidores en su cuenta de Instagram, considera que casi no ha tenido problemas al acudir a un espacio público para finalizar la transacción. No siempre llega su cliente, pese a haber confirmado, detalla.

Sin embargo, dice que sí hay mayores problemas en Instagram, por los algoritmos.

“El problema es crecer, que se dé a conocer tu página, que te sigan, que confíen en ti también”, cuenta. Para ella este es su mayor reto, aunque quiere superarlo poco a poco, sin forzar a nadie a seguir su perfil sino lograr el convencimiento con sus productos y trato.