Se ‘apaga’ hidroeléctrica de San Agustín Etla | El Imparcial de Oaxaca
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Se ‘apaga’ hidroeléctrica de San Agustín Etla

El sitio desde el cual se iluminó a la ciudad de Oaxaca ha quedado en ruinas, aunque el vandalismo es lo más le ha afectado en los últimos años


Se ‘apaga’ hidroeléctrica de San Agustín Etla | El Imparcial de Oaxaca

Hace varios años que la planta hidroeléctrica dejó de funcionar y desde entonces quedó suspendida en el tiempo. ¿Cuándo fue la última vez que dio “luz”? La respuesta se pierde en la memoria de don Ismael Cruz, jefe de monte del Comisariado de Bienes Comunales de San Agustín Etla, mientras intenta definir si fue en los 70 u 80.

“Cuando ya empezó a funcionar la luz que entró del Temascal (hidroeléctrica) estas plantas quedaron obsoletas, y se fue todo el personal de aquí a laborar allá”, recuerda.

Lo cierto es que de ella quedan ruinas y el intento de hace unos cuatro años por rescatarla, cuando el artista Francisco Toledo quiso recuperar el inmueble para dotar de electricidad a la comunidad y poblaciones cercanas, pero de manera sustentable, como se hizo con la otra planta hidroeléctrica donde ahora opera la fábrica de papel. 

A los pies del cerro de San Agustín, con machete en mano, Cruz señala el nivel del agua, que hasta este fin de semana era más bajo de lo normal debido al estiaje. La misma corriente de agua que baja del cerro y es conducida en un canal hasta el tanque de la Soledad, en poco más de cuatro kilómetros, tenía hasta hace unas décadas una desviación hacia la planta La Luz. De ahí salió la energía que iluminó a la capital oaxaqueña.

De esos tiempos solo quedan ruinas y una tubería de gran diámetro ya en desuso. Con la mirada en lo alto, el jefe de monte señala a una caseta (con un tanque “viejo” y canal) y luego a la tubería por la que bajaba el agua para mover las turbinas de la hidroeléctrica La Luz. 

En esa misma caseta, y con ayuda de un teléfono, había una persona que controlaba las entradas y salidas de agua, dependiendo del voltaje que se necesitara. 

El canal por el que viaja el agua para San Agustín y la ciudad de Oaxaca sigue su camino frente a “la planta”, aunque esta última se cae a pedazos con el paso del tiempo y a causa del vandalismo. Cual obra que tras su abandono es reclamada por la naturaleza, las raíces de un laurel también han roto sus pisos.

Aunque sin electricidad, la poca iluminación que hay dentro de las ruinas de la planta es la de los rayos del sol que se cuelan en un techo destruido y por los ventanales y puertas.

Por la pandemia de Covid-19, las visitas a la planta y a los inicios del canal se suspendieron. Sin embargo, el integrante del comisariado dice que pese al acuerdo entre el órgano y el ayuntamiento, lo que queda de la planta sigue siendo objeto de vandalismo. Los grafitis son la mayor muestra de ello, pues se observan en alturas a donde solo podría llegarse con alguna escalera.