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Cambian útiles por herramientas de trabajo

Ante la falta de equipo para tomar clases a distancia, miles de escolares se olvidaron de las libretas, lápices y colores para sumarse al trabajo doméstico o de campo


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La pandemia por Covid-19 agudizó la deserción escolar y aumentó el trabajo infantil en Oaxaca, con registros oficiales que solo podrán obtenerse en los últimos meses de este año o los primeros de 2022, si los contagios logran detenerse.

Atrás quedaron las libretas, los lápices y colores; los juegos disminuyeron y miles de menores se ocuparon para labores en el interior del hogar o fuera de este. El regreso a clases se ve lejano para algunos y perdido para otros.

En la entidad se desconoce el número de menores que abandonaron la escuela y cuántos más se sumaron al campo laboral; el confinamiento y la suspensión de actividades en la mayoría de las áreas administrativas del sector educativo, apenas logran ver lo que enfrentan miles de escolares.

Tampoco lo saben con cifras los trabajadores de la educación en ambas secciones del magisterio oaxaqueño, quienes coinciden en una deserción escolar mayor al de 2019 y años anteriores, por el daño en la economía de las familias y la desigualdad que mostraron las clases a distancia ante la emergencia sanitaria.

Se estima que miles de niñas y niños cambiaron la escuela por el trabajo doméstico o de campo, en apoyo a sus padres y madres que no cuentan con las herramientas para garantizar clases a distancia o cuya economía tuvo afectaciones por la actual pandemia.

 

Cambia útiles por pala y carretilla

Miguel concluyó la secundaria en el ciclo escolar 2019-2020, pero la falta de un espacio y una computadora, así como el desinterés en los estudios, lo convencieron de seguir los pasos de su padre y abuelo en el oficio de albañilería.

De 15 años de edad, Miguel no inició el siguiente curso para ingresar al bachillerato, pero agarró la pala y carretilla para acompañar a su padre en la construcción de alguna barda, cuarto o vivienda, para poder lograr otro ingreso ante las pocas ofertas de trabajo en este sector, que también tuvo afectaciones por la pandemia.

Originarios de Oaxaca de Juárez, de la agencia de Santa Rosa Panzacola, el padre y abuelo de Miguel aseguraron que no pretendían que el joven abandonara sus estudios, como ellos lo hicieron poco antes de concluir la primaria.

Antonio (el padre) expuso que la pandemia fue el “pretexto perfecto” para que Miguel abandonara sus estudios. “No tenemos un espacio para que él pueda estudiar a distancia. En la casa tiene hermanos más pequeños y no tenemos computadora…tampoco internet, todo jugaba en su contra, no tenía otras opciones”.

 

Sin registros; solo estimaciones

El secretario de Prensa y Propaganda de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño, Wilbert Santiago Valdivieso, reconoció que la emergencia sanitaria por Covid-19 no permite contar con registros de cuántos menores tienen acceso a las clases a distancia y cuántos más se incorporaron al campo laboral.

“En estos tiempos muchas familias se dedican a conseguir alimento, dinero para el pago de servicios de salud, internet y electricidad; la nueva modalidad de clases solo ha dado muestras que no hay cobertura total para la atención a los alumnos en estados como Oaxaca”, dijo.

El profesor de la Sección 22 afirmó que ante esta situación, las y los profesores mantienen acercamiento en las comunidades, donde perciben que muchas familias ocupan a hijos e hijas para favorecer las labores del campo u otras necesidades, como la producción de artesanías y venta de diversos productos.

“Hoy por el tiempo que están en casa y por las deficiencias que se presentan para poder acceder a una educación a distancia, muchos ya no pueden asistir y eso genera que muchos padres se apoyen de sus hijos para ocuparlos en otras tareas”.

Reconoció que la distancia con los paterfamilias por esta pandemia dificulta el seguimiento de profesores en las actividades escolares de las y los alumnos, que también pierden el interés para continuar, ante la carencia de dispositivos y la conexión a internet, además de ocuparse en actividades del hogar o en respaldo al sustento familiar.

“Los gastos se elevaron por esta pandemia y muchos perdieron sus empleos. Los estudiantes no prestan atención a las actividades escolares por las limitaciones a las que se enfrentan y por las nuevas actividades que deben realizar con sus padres”.

Santiago Valdivieso estimó que al menos el 45% de los estudiantes de los más de un millón 300 mil, se encuentra en desventaja por la educación a distancia, porque no solo se enfrentan a las limitaciones tecnológicas, sino al gasto que deben realizar en la impresión y envío de tareas.

“Para miles de familias no hay seguridad económica”, insistió el profesor, como lo constata el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en los Censos Económicos de 2019 y en la última Encuesta de Ocupación y Empleo (ENOE), donde Oaxaca se encuentra con la mayor tasa de empleo informal en el país.

Por separado, el delegado especial de la Sección 59 del magisterio oaxaqueño, Ricardo Mosqueda Lagunes, coincidió con la Sección 22 en el aumento de la deserción escolar, que no tiene nombres ni apellidos ante el confinamiento y el trabajo desde casa.

El dirigente sindical afirmó que desde que inició el ciclo escolar, los profesores están al pendiente y en contacto con padres y madres de familia en la medida de sus posibilidades, para que los menores se mantengan inscritos y cumplan con las tareas o las clases a distancia.

De los más de 40 mil estudiantes que atiende esta Sección, Mosqueda Lagunes estimó que al menos 200 desertaron por realizar actividades familiares, sobre todo en la zona urbana y conurbada, donde el daño a la economía fue mayor.

“Se tiene deserción, pero ha sido bajo en nuestra Sección; seguimos al pendiente en la comunicación y somos insistentes en ubicar los casos donde haya niños que ya no sigan las clases, para ver cómo apoyarlos en su regreso”.

 

Nadia: de uniforme a delantal

De apenas 8 años, Nadia dejó la escuela hace un mes, cuando iniciaron las vacaciones de diciembre, para dejar el uniforme con el que debía seguir algunas horas de clase a distancia, por un delantal que debe colocarse para lavar los platos, pasar las tortillas o los tacos de guisado en el puesto de comida ambulante de su madre.

Silvia, la madre de Nadia, señaló que su hija recibía clases tres veces por semana a distancia, una hora al día, con tareas que la profesora enviaba por chats, con horario y fecha de entrega. “La maestra mandaba tareas que debíamos imprimir y luego convertir a PDF para enviárselas, las copias, la impresión y la renta de internet era un gasto”.

La decisión de dejar la escuela en tiempo de pandemia, con la promesa de volver a incorporarse, se tomó cuando en el grupo de Nadia varias madres de familia comentaron que varios estudiantes tendrían validado el ciclo escolar sin necesidad de asistir ni hacer tareas, por indicaciones de los directivos.

“Yo prefiero que me ayude a la venta, donde la tenga cerca, que dejarla en casa y estar con el pendiente de qué está haciendo, si le entiende o necesita ayuda”, expuso Silvia, quien todos los días instala su puesto de comida a unas calles de su domicilio, desde las 8:00 hasta las 15:00 horas.

Apenas la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2019, ubicó a Oaxaca en el primer lugar con este problema social, con una tasa de 21.5%, así como en el nivel más alto de ocupación peligrosa, con 31.2%.

Para evitar mayor deserción escolar ante el confinamiento prolongado, la diputada local Victoria Cruz Villar realizó de manera reciente un pronunciamiento, para ayudar a los estudiantes en situación vulnerable, sobre todo de educación básica.

Expuso que ante la reducción del 50% que tuvo en 2020 el programa de Escuelas de Tiempo Completo, son necesarias las reasignaciones presupuestales para evitar más retrasos académicos y deserción.

 

 

 

 


 

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