Las heridas siguen abiertas en Juchitán, Oaxaca
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Las heridas siguen abiertas en Juchitán, Oaxaca

Antes del mediodía de ayer se desplomaron tres edificios más que pese a las malas condiciones en que se encontraban no fueron acordonados ni contaban con señalamientos


Las heridas siguen abiertas en Juchitán, Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Los pobladores de Juchitán continuaban mirando hacia el palacio municipal, como quien mira a un paciente en coma; 36 horas después del sismo más intenso de los últimos 100 años, aún observaban hacia el símbolo de la comunidad, el edificio de gobierno que ha empezado mal el mes patrio. Aun cuando la montaña de escombros ha quedado considerablemente disminuida –el viernes había hasta tres metros de altura- aún había un pendiente, encontrar el cuerpo de Juan Jiménez Regalado, el policía municipal que quedó entre escombros mientras realizaba la guardia el pasado jueves a la medianoche.

Binomios de la Marina encontraron el cuerpo ayer antes del mediodía. La búsqueda terminó y comenzó el llanto de los familiares, quienes vieron cómo el cuerpo era retirado del lugar en una patrulla de la policía municipal. El oficial Juan tenía 36 años de edad y 15 de servicio en la policía municipal.

Con la recuperación de su cuerpo quedó abierta una pregunta. ¿Se dispersaría ahora la ayuda hacia otras zonas de la ciudad igualmente afectadas?

La Marina, aseguró un comandante en la zona, aún no recibía órdenes de ir más allá de las labores de auxilio, es decir encontrar el cuerpo y ayudar en la búsqueda y rescate de personas enterradas entre escombros. En las tareas de limpia del resto de la ciudad aún no estaba garantizada su participación. Los elementos de la Policá Federal presentes en la búsqueda del cuerpo del policía, acabada la tarea marcharon hacia otra área.

Los elementos de Protección Civil nacional tampoco habían comenzado a operar hasta la tarde de ayer.

Los escombros en la zona centro se mantenían, juntos o esparcidos, sobre la mayor parte de la zona centro.

Antes del mediodía se desplomaron tres edificios más que pese a las malas condiciones en que se encontraban no fueron acordonados ni contaban con señalamientos.

En el zócalo de Juchitán el Registro Civil inició la recepción de datos de personas damnificadas y la entrega gratuita de actas de defunción. En los alrededores del mercado, sin que autoridades lo impidieran, se instalaron también mercaderes ofreciendo desde pescado fresco hasta frutas, carne, verduras, semillas y ropa.

En el albergue instalado en el Instituto Tecnológico al menos 150 personas se encontraban recibiendo atención médica y alimentación. La mayoría de ellas tampoco había recibido información sobre si era seguro volver a sus casas.

La señora Elizabeth Díaz perdió el habla a causa de una crisis nerviosa tras el sismo y se refugió desde las primeras horas del viernes en este albergue porque su casa y su tienda de abarrotes quedaron derribados por el sismo. Junto a su hijo espera conocer algún reporte oficial para saber si puede o no volver o si deberá derribar por completo las partes que quedaron de pie en la colonia 28 de enero.

La señora María Guadalupe quisiera volver a su casa lo más pronto posible. Su madre se negó a salir de ahí pese a que se cayó una pared y otra está cuarteada.


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