Izquierda española no logra poner de acuerdo para gobierno de coalición | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Internacional

Izquierda española no logra poner de acuerdo para gobierno de coalición

El PSOE y la coalición presidida por Pablo Iglesias están negociando a marchas forzadas un acuerdo de “gobierno de coalición”, que permitiría alumbrar el primer gobierno de este tipo desde principios del siglo XX.


Izquierda española no logra poner de acuerdo para gobierno de coalición | El Imparcial de Oaxaca
Foto: Internet.

En el primer día de la sesión de investidura y tan sólo 48 horas después de que los equipos negociadores del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP) se sentaron a perfilar el acuerdo del llamado “gobierno de coalición”, la sombra de la ruptura, de una nueva fractura en la izquierda española se hizo presente.

El presidente del gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, instó al dirigente de UP, Pablo Iglesias, a que “meditara” su “última oferta” para evitar así un bloqueo del gobierno y un más que probable adelanto electoral. La respuesta del líder de la formación morada también fue contundente: “No nos vamos a dejar humillar por nadie”.

El socialista Pedro Sánchez, con 123 escaños, está lejos de la mayoría absoluta -176- y por lo tanto necesita acuerdos con otros grupos para sacar adelante la sesión de investidura que le otorgaría el poder en los próximos cuatro años. Su aliado preferente es UP, la coalición de la casi desaparecida Izquierda Unida (IU) con la formación emergente Podemos, que cuenta con 42 diputados.

Ambos tampoco suman los votos necesarios para sacar adelante la votación, con lo que en el mejor de los casos, y siempre y cuando sellaran la alianza, estarían a expensas de que otras formaciones de la órbita independentista vasca y catalana se abstengan durante la segunda votación, que tan sólo exige mayoría simple.

Con este escenario, Pedro Sánchez acudió al Congreso de los Diputados para protagonizar un largo y tenso debate, en el que además de enarbolar su programa y las líneas prioritarias de su futuro gobierno, también replicó a los principales grupos de la oposición. Así lo hizo a las duras críticas y hasta descalificaciones del Partido Popular (PP), de Ciudadanos (C´s) y de Vox, pero también de su hipotético socio de UP.

El PSOE y la coalición presidida por Pablo Iglesias están negociando a marchas forzadas un acuerdo de “gobierno de coalición”, que permitiría alumbrar el primer gobierno de este tipo desde principios del siglo XX y, sobre todo, cambiar la historia reciente, en la que Podemos votó en el pleno del 2016 en contra del socialista Sánchez, permitiendo así, unas semanas después, un gobierno del conservador Mariano Rajoy.

A pesar de las muchas y diversas coincidencias en asuntos sociales, entre UP y el PSOE hay hondas diferencias, sobre todo en cuestiones de Estado, como el conflicto catalán, en el que la formación de Iglesias optó por alinearse con el bloque separatista y pugnar por un referendo de autodeterminación, además de defender la causa de lo que el independentismo y los propios líderes de UP llaman “presos políticos” y “exiliados”.

Esa fue precisamente una de las razones que esgrimió Sánchez para vetar de un futuro gabinete presidido por él al dirigente de UP, Iglesias, quien decidió hacerse a un lado y abrir unas negociaciones, que continúan abiertas y en las que la formación morada reclama para su formación al menos cinco ministerios y una vicepresidencia, que estaría presidida por la vocera del grupo en el Congreso y pareja sentimental del propio líder morado, Irene Montero.

Pero visto como transcurrió el debate, en el que Iglesias incluso llegó a desvelar detalles privados y en teoría secretos de la negociación, el acuerdo está más cerca de la ruptura que de la firma. Ambos líderes mostraron públicamente sus recelos y hasta desconfianza mutua: Sánchez hacia Iglesias porque en su día ya le negó su voto e impidió su investidura.

E Iglesias hacia el presidente porque considera que el PSOE únicamente les ofrece a su formación una mera “presencia cosmética” en el gobierno. De ahí que advirtiera que no se iban a “dejar humillar” e incluso amenazó: “O llega a un acuerdo con nosotros o usted nunca será presidente del gobierno de España”.

Con este panorama, en la votación de este martes se espera la más que probable derrota de la candidatura socialista. Y entonces ya sólo quedarán 48 horas para sellar un pacto o, en caso contrario, preparar la maquinaria electoral para celebrar nuevas elecciones.